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El
Gobierno de Eduardo Rodríguez, que busca que el Congreso
boliviano transforme el decreto de distribución de escaños
en una ley, ha acusado a los diputados de los partidos más
conservadores de poner trabas a la celebración de
las elecciones del próximo 18 de diciembre. El portavoz
del Ejecutivo, Jorge Lazarte, ha criticado la actitud de
algunos diputados de la Acción Democrática
Nacional, Nueva Fuerza Republicana y Movimiento Nacional
Revolucionario que amenazan con presentar recursos de inconstitucionalidad
contra esta cita en las urnas.
El presidente
Rodríguez aprobó la pasada semana un decreto
que impone una nueva distribución de diputados en
el Congreso. El mandatario adoptó esta decisión
después de que las provincias mantuvieran un enfrentamiento
durante cinco semanas sin encontrar ningún acuerdo.
Estas discrepancias que también se trasladaron al
Congreso suspendieron incluso las elecciones previstas para
4 de diciembre.
Ahora,
tras el decreto, los bolivianos podrán ir a votar
el próximo 18 de diciembre. Pero una vez salvada
esta situación, el Gobierno quiere que el texto se
transforme en una ley. Si el Congreso no apoya esta propuesta,
el nuevo reparto podría considerarse inconstitucional
y las elecciones ilegales.
Sin
embargo, según ha revelado el propio Lazarte, hay
algunos partidos políticos que no quieren que Bolivia
supere la crisis política y social que se arrastra
desde 2003, tras la salida del poder del ex presidente Sánchez
de Lozada.
Estas
agrupaciones políticas son las denominadas "tradicionalistas",
las mismas que tienen el control de algunas instituciones
del país, como las controlarías, y que se
resisten a perder estas posiciones. Un relevo que se produciría
el próximo año, cuando el nuevo Gobierno electo
asuma el poder.
Al cierre
de esta edición, la sesión del Congreso todavía
no había comenzado. Se prevé que las discusiones serán
tensas. A la oposición de estos partidos se contrapone
el apoyo que los candidatos presidenciales le otorgan al
Ejecutivo.
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