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Cuando
sólo faltan ocho días para que finalice el
plazo para cambiar los actuales contratos de las petroleras
internacionales a la nueva Ley de Hidrocarburos, el Gobierno
de Bolivia ha anunciado que solicitará al Congreso
más tiempo para formalizar estos convenios. Una intención
que ha despertado el malestar del Movimiento Al Socialismo
(MAS), que ha advertido que si el próximo 15 de noviembre
no están vigentes los nuevos contratos, exigirá
al presidente Eduardo Rodríguez que afronte la responsabilidad
política por este tema.
El
equipo de Rodríguez presentará su petición
al Congreso el mismo día que termina el plazo para
la migración de los contratos petroleros. Según
el portavoz del Ejecutivo, Jorge Lazarte, esta solicitud
irá acompañada de un informe en el que se detallarán
las negociaciones, todavía no concluidas, del Ejecutivo
con las petroleras internacionales que operan en el país.
El
Ministerio de Hidrocarburos y Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB) son los dos órganos encargados
de las negociaciones con las petroleras extranjeras. Según
revela la prensa local, una de las principales trabas que
ha impedido agilizar este cambio burocrático es
que ni el Ministerio ni YPFB, que en estos momentos está
eligiendo a su directorio, han diseñado los nuevos
modelos de contratos.
Mientras
se extiende esta incertidumbre, el Fondo Monetario Internacional
(FMI) ha aconsejado al Gobierno de Bolivia que sea flexible
en las negociaciones con las petroleras internacionales.
El FMI se hace eco de la demanda de las empresas extranjeras,
que quieren retrasar la migración de los contratos.
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