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La
Agencia Internacional de la Energía (AIE) plantea
la necesidad de cambiar el insostenible modelo
energético mundial. Insta a duplicar la inversión
para mantener el petróleo en precios próximos
a los 35 dólares en el marco de una demanda, y unas
emisiones de CO2, disparadas.
El
informe anual de las Perspectivas Energéticas Mundiales
presenta un escenario sujeto a la necesidad de adoptar cambios
sustanciales. La AIE prevé que las emisiones de CO2
se dispararán más de un 50% hasta el año
2030, en un periodo en el que la demanda energética
crecerá también más de un 50%.
El
documento apunta que China generará el 19% de las
emisiones de CO2, frente al 16% actual.
La
producción mundial de energías renovables
aumentará por encima del resto, a un ritmo del 6,2%
anual, pero su cuota seguirá limitada al 2% en el
año 2030. Un incremento menor registrará la
energía nuclear, mientras que el petróleo
continuará generando las mayores tensiones en los
mercados energéticos.
Concretamente,
la AIE estima un crecimiento cada año del 1,2% en
la demanda mundial de petróleo en los próximos
25 años, con una demanda de 92 millones de barriles
diarios en 2010 y de 115 millones en 2030. Dos tercios del
aumento de la demanda procederá de países
en desarrollo.
A
pesar de este complicado panorama, los precios del petróleo
que baraja la AIE son incluso inferiores a los actuales,
siempre que la inversión de los países productores
se duplique respecto a la última década y
alcance los 56.000 millones de dólares anuales.
La
agencia, que asesora a los países de la OCDE, pronostica
un precio de unos 35 dólares por barril para 2010,
y de unos 37 dólares para 2030.
El informe contempla que el consumo de gas natural crecerá
un 2,1% anual.
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