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A
partir del próximo 1 de enero, el Gobierno chino
impondrá a sus empresas del sector textil un límite
máximo en el aumento de las exportaciones que realizan
hacia EEUU.
Esa
es la parte fundamental del acuerdo al que han llegado los
representantes de ambos países, tras un largo periodo
de negociación durante el cuál Washington
había impuesto unilateralmente un tope del 7,5% a
la adquisición por parte de las empresas estadounidenses
de mercancías de este tipo procendentes de China.
Ahora
esa barrera quedará superada gracias a los términos
del pacto recién contraído por ambos ejecutivos
y que fue presentado por el representante estadounidense
de Comercio, Rob Portman y el ministro chino del ramo, Bo
Xilai.
El
acuerdo, que será revisado en 2009, incluye unos
aumentos permitidos en las importaciones textiles del 10%
para el próximo año, el 12,5% para 2007 y
el 16% en 2008 y afecta a 34 categorías diferenciadas
de productos de este sector, incluidas las 14 consideradas
como más perjudiciales por los industriales de EEUU.
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