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Las
subidas graduales y continuas de los tipos de interés
de referencia iniciadas por la Reserva Federal de EEUU (FED)
hace poco más de un año empiezan a dar sus
frutos y las familias han comenzado a ralentizar el ritmo
de aumento de su deuda.
Una
circunstancia que agrada a la autoridad monetaria, pero
que quizá desilusione a buena parte del tejido productivo.
Parte del mérito de esta desaceleración, considerada
básica para que la burbuja inmobiliaria estadounidense
se desinfle sin provocar daños macroeconómicos,
es, desde luego, de la FED. Pero quizá no
merezca todo el crédito.
También,
según algunos analistas, las nuevas incertidumbres
que se ciernen sobre el empleo y el impacto psicológico
de la devastación que produjeron los huracanes Katrina,
Rita y Wilma han tenido una gran influencia en la posible
inversión de la tendencia. Según los datos
presentados esta semana por los ténicos de la FED,
el pasado mes de septiembre el volumen de la deuda viva
de las familias estadounidenses se mantuvo invariado, lo que sería el mejor dato de este tipo que se registra
en los últimos diez meses.
Tarjetas.
El crédito refinanciable, como el de las tarjetas
de crédito, ha aumentado en el periodo comprendido
entre agosto y septiembre en un total de 3.100 millones de
dólares (2.634 millones de euros), lo que supone
un 4,7% con respecto a las cifras de 2004. Sin embargo,
el crédito no refinanciable, como los préstamos
para comprar automóviles, ha disminuido en 3.200
millones de dólares (2.719 millones de euros), lo
que supone un descenso del 2,8%, que además
es el mayor en 30 meses.
Analistas.
La suma de ambas partidas configura un aumento del crédito
de 6.300 millones de dólares (5.353,5 millones de
euros), lo que supone una caída del 20% con respecto
a agosto. Aun así, la cifra conjunta supera la previsiones
de los analistas en unos 1.000 millones de dólares
(849,7 millones de euros).
Empresas.
En la encuesta sobre el crédito publicada por la FED se asegura también que las
peticiones de créditos hipotecarios han retrocedido
un 9% en el mes, aunque en este caso no se proporcionan
los valores absolutos porque se trata de un informe en el
que se consideran las peticiones de nuevos préstamos
efectuada y no su volumen monetario.
Aun
así este dato suele tener mucha influencia en los
mercados financieros, como toda la información que proporciona la
FED. En la misma línea, las solicitudes de créditos
con destino a la financiación empresarial habrían
aumentado un 15% en septiembre, tras haber experimentado
un crecimiento del 40% en agosto. Una tasa que ha preocupado
a los expertos porque parece indicar la paralización
de la inversión corporativa en el sector de las pymes.
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