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El
comisario europeo para el Mercado Interior, Charles Mc Creevy,
presentará mañana al Ecofin su relación
sobre los obstáculos a la creación del mercado
financiero único en la UE. El comisario propondrá
fórmulas para recortar el poder de los supervisores
nacionales.
La presentación de la relación ha sido confirmada
por el portavoz de Mc Creevy, quien también dijo
que el Ecofin discutirá de manera informal el
caso Fazio, es decir el comportamiento del gobernador
de Bankitalia en relación a las OPA sobre Antonveneta
y BNL.
El
detalle de las propuestas de Mc Creevy se conocerá
mañana. Sin embargo, las ideas de fondo se pueden
recavar de anteriores discursos públicos del comisario.
Por ejemplo, en su intervención del 17 de octubre
ante el Banco de Irlanda, el comisario individualizó
en la "supervisión nacional" el mayor obstáculo
a las fusiones transfronterizas. Mc Creevy dijo que la experiencia
de bancos europeos que intentaron adquirir una entidad en
la UE ha demostrado que los procesos de aprobación
por parte de los reguladores nacionales son "largos,
intrigados y opacos".
En
aquella ocasión, el comisario europeo quiso dejar
claro que no se estaba refiriendo a ninguna situación
concreta. Sin embargo, en un momento de su intervención,
dijo que en los recientes episodios sobre intentos de operaciones
corporativas en el sector bancario europeo "hubo interferencias
políticas" y añadió que no es
normal que adquisiciones que habrían sido autorizadas
en algunos de los Estados miembros no lo hayan sido en otros.
El
responsable de Mercado Interior también comunicará
que la CEsancionará
a cualquier país en caso de tener pruebas de que
su regulador haya violado las normas europeas para estimular
el mercado único.
La
reforma. El Ejecutivo comunitario pretende tener lista
la reforma de la directiva bancaria del año 2000
antes de que finalice este año. En noviembre, según
anunció Mc Creevy, la CE publicará su Libro
Blanco sobre los servicios financieros en el que destacará
la importancia de fomentar la convergencia entre los varios
supervisores nacionales.
El apoyo implícito del BCE. Un respaldo indirecto
a la postura de la CE ha venido del Banco Central Europeo
(BCE). La institución presidida por Jean Claude Trichet,
llamada la semana pasada a pronunciarse sobre el caso
Fazio, concluyó que el gobernador de Bankitalia
actuó en sintonía con las leyes italianas.
Sin
embargo, los banqueros centrales europeos, Fazio incluido
ya que la resolución se aprobó por unanimidad,
afirmaron que las normas italianas dejan demasiada discrecionalidad
a su gobernador central, lo que va en contra de los principios
europeos. El BCE, de hecho, instó a las autoridades
italianas a revisar su proyecto de reforma de Ley del Ahorro,
que incluye la reforma de Bankitalia, para reforzar el papel
del Consejo, un órgano colegial, en la toma de decisiones
sobre operaciones corporativas y limitar así la discrecionalidad
del gobernador.
Estas
conclusiones del BCE a su vez fueron respaldadas por la
misión del FMI que viajó a Italia la pasada
semana.
También S&P. En un reciente informe, Standard
and Poor's (S&P) también indicó en los
reguladores nacionales uno de los obstáculos más
duros a superar para avanzar en la consolidación
del mercado financiero europeo. En el mismo documento, sin
embargo, los analistas de la firma estadounidense auguraban
que la gestión hecha por Fazio de las OPA bancaria
extranjera impulsaría cambios en la normas europeas
sobre el sector financiero. Unas previsiones que a la luz
de las últimas informaciones desde la Comisaría
del Mercado Interior, están a punto de realizarse.
El lío de Tremonti. El ministro de Economía
italiano, Giulio Tremonti, podría encontrarse mañana
en una situación difícil antes sus homólogos
del Ecofin. Se sabe que las relaciones entre Tremonti y
Fazio son tensas y que el ministro se ha pronunciado abiertamente
a favor de una dimisión del gobernador.
Sin embargo, la postura del BCE parece haber movido el foco
de atención desde el comportamiento del número
uno de Bankitalia a las leyes que les permitieron actuar
como actuó. Además, las criticas del BCE y
el FMI a la propuesta de reforma de Bankitalia afectan directamente
al Gobierno, ya que Berlusconi y sus aliados no han contado
con la oposición para preparar dicho proyecto no
contarán con sus votos para aprobarlo.
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