|
En
una de sus últimas comparecencias parlamentarias
como presidente de la Reserva Federal de EEUU (FED, Alan
Greenspan, habló ayer en Washington ante los congresistas
y senadores que forman parte del Comité Económico
conjunto. El todavía responsable de la autoridad
monetaria estadounidense aseguró primero que el crecimiento
económico parece asegurado, entre otras cosas porque
la inversión necesaria para la reconstrucción
de las zonas afectadas por los huracanes proporcionará
al tejido productivo un impulso temporal.
También definió la inflación como un
peligro latente que hay que controlar subiendo aún
un poco más los tipos de interés de referencia,
situados ya en el 4%. Pero ninguna amenaza es comparable
a la que supone, según él, el elevado déficit
público. Sin embargo, Greenspan se mostró
comprensivo a corto plazo. La inversión pública
tiene que jugar ahora un papel fundamental para reparar
los destrozos provocados en menos de un trimestre por el
paso de Katrina, Rita y Wilma.
Pero después habría que ponerse al trabajo,
especialmente en uno de los principales puntos de fricción:
el incontenible aumento del coste sanitario, ligado a las
subidas de precios de los servicios médicos privados.
Greenspan no quiso explicar lo que había que hacer,
pero sí dijo algo concreto: Esta partida presupuestaria
no puede crecer anualmente más de lo que crezca la
economía del país. En caso contrario no habrá
forma de controlar el déficit público y el
daño macroeconómico a largo plazo está
prácticamente asegurado.
Una epidemia que se trasladaría a través del
aumento de los tipos de interés a largo plazo que
provocarían un aumento del coste del servicio de
la deuda.
|