El
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha reconocido en
un artículo publicado en su revista quincenal los
avances que ha realizado Bahamas en su lucha contra el lavado
de dinero al tiempo que las autoridades han logrado fortalecer
su industria de servicios financieros, un sector que se
beneficia del mantenimiento del secreto bancario y las exenciones
fiscales.
Según
se explica en el mencionado artículo, Bahamas ha
sabido aprovechar su posición estratégica
como cruce entre Norteamérica, América Latina,
el Caribe y Europa. Actualmente su industria financiera
es la segunda mayor generadora de empleo (6.000 de 300.000
habitantes) e impulsora de la actividad económica
(representa el 20% del PIB), sólo por detrás
del turismo.
El
BID afirma que el país ha tomado medidas para asegurarse
de que sus "singulares normas financieras", en
referencia a que no existe ningún impuesto corporativo
y que ofrece confidencialidad bancaria, no atraigan a clientela
"no deseable". En este sentido, destaca que en
1996 fue uno de los primeros países del mundo en
declarar el lavado de dinero como un crimen.
En
la lista negra. Sin embargo, y a pesar de estos
avances, en el año 2000 el Grupo de Acción
Financiera Internacional (GAFI) declaró a Bahamas
país "no cooperativo" junto a otras 14
jurisdicciones offshore. Según el GAFI,
el sistema financiero de Bahamas mostraba ciertas deficiencias.
Su inclusión en la 'lista negra' de esta organización
amenazaba con conducir al país al aislamiento financiero
internacional por lo que las autoridades comenzaron a actuar
rápidamente para no comprometer a la industria bancaria.
Según
explica Daniel Drosdoff en el reportaje del BID, el Gobierno
endureció las leyes contra el lavado de dinero, terrorismo
y el tráfico de drogas y se hizo miembro del Grupo
Egmont, una asociación de 101 países que han
establecido unidades de investigación financiera.
En
junio de 2001, Bahamas logró salir de la 'lista negra'
junto a las Islas Cayman, Liechtenstein y Panamá.
Pero después de tanto tiempo, en el primer semestre
de 2005, Bahamas seguía siendo supervisada por el
GAFI, algo que en algunos ambientes de la isla sentó
muy mal y se interpretó como un intento de los países
de la OCDE de ganar una ventaja competitiva.
Todo
este proceso de ajuste de la regulación con el consiguiente
aumento de los requisitos de difusión de información
hizo que algunos inversores se marcharan del país.
Pero a pesar de todo, según el BID, el sector sigue
creciendo gracias fundamentalmente al atractivo que supone
la exención de impuestos y el mantenimiento del secreto
bancario, "normas que no impiden que los reguladores
internacionales debidamente autorizados investiguen casos
específicos donde se sospecha que existe lavado de
dinero, narcotráfico o actividades relacionadas con
el terrorismo".
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