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Lunes 7 de noviembre de 2005 
 
El BID, contento con los avances de Bahamas en su lucha contra el lavado de dinero
 

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha reconocido en un artículo publicado en su revista quincenal los avances que ha realizado Bahamas en su lucha contra el lavado de dinero al tiempo que las autoridades han logrado fortalecer su industria de servicios financieros, un sector que se beneficia del mantenimiento del secreto bancario y las exenciones fiscales.

Según se explica en el mencionado artículo, Bahamas ha sabido aprovechar su posición estratégica como cruce entre Norteamérica, América Latina, el Caribe y Europa. Actualmente su industria financiera es la segunda mayor generadora de empleo (6.000 de 300.000 habitantes) e impulsora de la actividad económica (representa el 20% del PIB), sólo por detrás del turismo.

El BID afirma que el país ha tomado medidas para asegurarse de que sus "singulares normas financieras", en referencia a que no existe ningún impuesto corporativo y que ofrece confidencialidad bancaria, no atraigan a clientela "no deseable". En este sentido, destaca que en 1996 fue uno de los primeros países del mundo en declarar el lavado de dinero como un crimen.

En la lista negra. Sin embargo, y a pesar de estos avances, en el año 2000 el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) declaró a Bahamas país "no cooperativo" junto a otras 14 jurisdicciones offshore. Según el GAFI, el sistema financiero de Bahamas mostraba ciertas deficiencias. Su inclusión en la 'lista negra' de esta organización amenazaba con conducir al país al aislamiento financiero internacional por lo que las autoridades comenzaron a actuar rápidamente para no comprometer a la industria bancaria.

Según explica Daniel Drosdoff en el reportaje del BID, el Gobierno endureció las leyes contra el lavado de dinero, terrorismo y el tráfico de drogas y se hizo miembro del Grupo Egmont, una asociación de 101 países que han establecido unidades de investigación financiera.

En junio de 2001, Bahamas logró salir de la 'lista negra' junto a las Islas Cayman, Liechtenstein y Panamá. Pero después de tanto tiempo, en el primer semestre de 2005, Bahamas seguía siendo supervisada por el GAFI, algo que en algunos ambientes de la isla sentó muy mal y se interpretó como un intento de los países de la OCDE de ganar una ventaja competitiva.

Todo este proceso de ajuste de la regulación con el consiguiente aumento de los requisitos de difusión de información hizo que algunos inversores se marcharan del país. Pero a pesar de todo, según el BID, el sector sigue creciendo gracias fundamentalmente al atractivo que supone la exención de impuestos y el mantenimiento del secreto bancario, "normas que no impiden que los reguladores internacionales debidamente autorizados investiguen casos específicos donde se sospecha que existe lavado de dinero, narcotráfico o actividades relacionadas con el terrorismo".

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.