A
finales de 2004, los brasileños mantenían
dinero en el exterior por valor de 93.243 millones de dólares
(78.952 millones de euros), un 12,76% más que en
2003, según datos divulgados por el Banco Central
de Brasil (BC). Buena parte de esos capitales ha ido a
parar a paraísos fiscales.
El
director del Departamento de Supervisión de Capitales
Internacionales del BC, Ricardo Liao, ha explicado en rueda
de prensa, que la mayoría de los recursos están
invertidos en empresas del sector terciario, 51.720 millones
de dólares (43.793 millones de euros), y esas compañías
están concentradas básicamente en paraísos
fiscales, como las Islas Cayman, a donde han ido a parar
13.930 millones de dólares (11.795 millones de euros)
procedentes de los brasileños, las Bahamas, con 7.825
millones (6.625 millones de euros) o las Islas Vírgenes
británicas con otros 6.254 millones (5.295 millones
de euros).
Una
forma de ahorrar impuestos. En total, los brasileños
han invertido en estos tres centros offshores más
de 28.000 millones de dólares (23.708 millones de
euros), un tercio del total del dinero que mantienen en
el exterior. Según Liao, esta concentración
de capitales productivos en los paraísos fiscales
se debe a una estrategia de los empresarios para reducir
los costes fiscales, "estos países son escalas
del dinero antes de llegar a su destino final", según
el funcionario del BC, quien también advirtió
que la autoridad monetaria no tiene una información
exacta sobre el verdadero destino de las inversiones que
se han realizado en estos centros financieros.
El
número de personas jurídicas y físicas
que declaró en 2004 tener dinero en el exterior aumentó
desde las 10.622 de 2003 hasta las 11.245. Y de estas, un
80% son empresas. Del total de estos capitales, el 74,21%
de los recursos fueron inversiones directas en empresas
u otros proyectos productivos.
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