| La
petición del presidente de México, Vicente
Fox, durante la Cumbre de las Américas, de reactivar
las negociaciones para crear el ALCA, ha incomodado a la oposición
mexicana. El Partido Revolucionario Institucional (PRI),
con mayoría en el Congreso y el Senado mexicano, ha criticado
a Fox por convertirse en el portavoz de un proyecto conservador
que, a su juicio, beneficia a los intereses estadounidenses.
Los miembros priístas aseguran además
que el tratado afectará al sector agrícola,
que ocupa al 4% de la población de México, un sector que no tiene
capacidad para competir en el mercado internacional.
El
presidente del PRI, Mariano Palacios, en un encuentro que
mantuvo con agricultores del Estado de Querétaro,
en el centro del país, considera que el ALCA no representa
una apertura, sino una invasión por parte de EEUU
en el comercio mexicano y ha pedido al jefe del Ejecutivo
que deje de promover un proyecto que no tiene futuro.
Estas
opiniones son compartidas por el candidato a la Presidencia
del Partido de la Revolución Democrática (PRD),
Andrés Manuel López Obrador, el favorito para
convertirse en el sustituto de Fox en las próximas
elecciones generales de 2006. Obrador indicó que
la política exterior del mandatario mexicano da vergüenza
ajena, y criticó las declaraciones realizadas por
Fox en la Cumbre de las Américas.
Por
su parte, el aspirante del gobernante Partido de Acción
Nacional (PAN), Felipe Calderón, respondió
que el ALCA beneficiará a México, y tildó
de infundadas las críticas a la colaboración
entre el presidente Fox y su homólogo estadounidense,
George Bush. Además Calderón acusó
al mandatario venezolano, Hugo Chávez, fiel opositor
a la iniciativa, de ser autoritario y demagogo.
Distinas
posiciones. EEUU, México y Chile son los
tres países del continente americano que buscan reactivar
el ALCA, expuesto inicialmente durante la I Cumbre
de las Américas en 1994. Una propuesta que debería
haber entrado en vigor este año, pero que ha recibido
el rechazo del resto de las naciones americanas.
Por
el contrario, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
es el máximo defensor de que el ALCA sea enterrado.
Chávez ha calificado el acuerdo como un proyecto
colonialista que busca imponerse sobre las Constituciones
de los países latinoamericanos. Además, el
mandatario venezolano trata de impulsar su propia alternativa,
la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA).
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