| Hoy termina la
III Cumbre de los Pueblos que se ha celebrado en Mar del Plata (Argentina),
un encuentro paralelo a la Cumbre de las Américas que se
ha desarrollado en esa misma ciudad y que ha tenido como principal
reclamo a Bush y a su Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA). En la contra cumbre, el protagonista ha sido Chávez
y su objetivo era celebrar por todo lo alto que el proyecto de Washington
para integrar comercialmente la región se encuentra estancado.
Unas 40.000 personas, según los organizadores,
estuvieron en la gran fiesta en el estadio Mundialista, el broche
a tres jornadas de reuniones, seminarios y conferencias en las que
participaron unos 10.000 ciudadanos procedentes de todos los países
latinoamericanos. La macro reunión tuvo su momento culminante
cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez, se subió
al escenario para despotricar contra el ALCA y contra Bush. El mandatario
latinoamericano no decepcionó a los muchos asistentes y comenzó
su discurso afirmando que no hay que temer al imperialismo porque
los pueblos unidos podrán derrocarlo sin problemas.
Allí estaban, además de Chávez,
el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia y
candidato presidencial, Evo Morales, el representante de los 'piqueteros'
argentinos, Luis D'Elía, un hombre próximo a Kirchner,
miembros de la Confederación de Trabajadores de Argentina,
las Madres de la Plaza de Mayo, el premio Nobel de la Paz Aldolfo
Pérez Esquivel, y cantantes como el cubano Silvio Rodríguez,
el francés Manu Chao o el argentino Horacio Fontova. Muchos
de ellos llegaron desde Buenos Aires en el "tren del ALBA",
un medio de transporte especial que se ha habilitado para la ocasión
y cuyo nombre dice mucho del motivo de esta cita.
La bandera del ALBA. La Alternativa
Bolivariana para las Américas (ALBA) es la opción
que ha propuesto Chávez para integrar comercialmente la región
en contraposición al ALCA y la bandera que ha enarbolado
la III Cumbre de las Américas. Este proyecto ha contado con
el apoyo del resto de los países latinoamericanos en los
diferentes encuentros que se han producido a lo largo de este año.
Pero a pesar de todo y de que las relaciones entre Venezuela y países
como Argentina o Brasil son cada vez más estrechas, ningún
mandatario (a excepción de Chávez) ha osado desafiar
a Bush y darse una vuelta por la contra cumbre.
Y eso que a nadie parece hacerle demasiada
gracia la posible puesta en marcha del ALCA, al menos en los términos
que plantea Washington. De hecho este plan tenía que haber
entrado en vigor este año pero ha sido imposible llegar a
un acuerdo y hoy está estancado. Bush lo sabe y por eso ha
variado su estrategia y ha optado por firmar acuerdos bilaterales
con los países de las diferentes áreas comerciales:
Ya se ha firmado el Cafta (salvo con Costa Rica), se ha rubricado
un acuerdo bilateral con Panamá y se está negociando
con los los países andinos. En total, EEUU ha firmado acuerdo
bilaterales, o lo está intentando, con más de 15 países
latinoamericanos.
El objetivo, según han reconocido fuentes
próximas a la dirección del ALCA que han asistido
a la Cumbre de las Américas, es tejer esa gran área
comercial a base de pactos bilaterales ante el retraso y las dificultades
para consensuar el proyecto de Washington con los países
latinoamericanos. Estas mismas fuentes han criticado la actitud
de Chávez respecto a los países andinos, a los que
amenazó con realizar ajustes en las relaciones comerciales
que mantiene con aquellos que firmen el Tratado de Libre Comercio
(TLC) con EEUU. Aseguran que es triste que se utilicen esas tácticas
que "no son políticas sino una amenaza contra las economías
más pequeñas de las que Chávez puede abusar
utilizando su petróleo".
Las piezas de un rompecabezas. Las
negociaciones con los países de la Comunidad Andina de Naciones
(CAN) y los diferentes acuerdos comerciales también han ocupado
un espacio en la declaración final de la III Cumbre de los
Pueblos donde se destaca que "EEUU no ceja en su estrategia
de afirmar su hegemonía en el continente por medio de tratados
de comercio bilaterales o regionales, como es el que por un margen
estrecho se ha aprobado para Centroamérica y el que buscan
imponer ahora a los países andinos". Según los
participantes en esta cumbre paralela, esa telaraña de acuerdos
que los promotores del proyecto que impulsa Washington consideran
que dará al final como resultado la puesta en marcha del
ALCA son "las piezas del rompecabezas de la dominación
de EEUU en el continente".
A pesar del ruido que han organizado en Mar
del Plata los movimientos contrarios al ALCA, sus defensores no
se muestran inquietos por la creciente influencia y visibilidad
que ha obtenido Chávez en el contexto internacional y, sobre
todo, entre sus vecinos. Entre otras cosas porque consideran que
su alternativa, el ALBA, no tiene sustancia y es simplemente una
propuesta anti americana.
Pero es un plan que cada día gana más
adeptos, como lo muestra la capacidad de movilización de
Chávez que, en esta ocasión, ha estado acompañado
de una amplia delegación cubana presidida por el presidente
de la Asamblea Nacional (AN), Ricardo Alarcón, y el ministro
de Cultura Abel Prieto. Cuba es el único país del
continente americano que no ha participado en la IV Cumbre de las
Américas. No le han invitado (como en las otras tres anteriores
ocasiones) porque no pertenece a la Organización de Estados
Americanos (OEA) pero aunque lo hubieran hecho el presidente Fidel
Castro ya se ha encargado de asegurar que no habría acudido.
Alarcón participó en el acto
de clausura de la III Cumbre de los Pueblos con un discurso explosivo
en el que aseguró que Bush carece de moral para hablar ante
la Cumbre de las Américas en nombre de un pueblo que no representa
y calificó de moribundo el proyecto del ALCA.
Este es el sentir general de los miles de ciudadanos
que han acudido hoy viernes al estadio Mundialista en una gran marcha
bajo el lema: "No a Bush. Otra América es posible".
Una movilización que tiene como objetivos prioritarios pedir
la suspensión inmediata y definitiva de las negociaciones
del ALCA, la anulación de la deuda externa sin condiciones
y apoyar el ALBA de Chávez y la distribución equitativa
de la riqueza. Y, por supuesto, mostrar su total rechazo al presidente
estadounidense, un desprecio que queda explícito en la
declaración final de la Cumbre: "Repudiamos la presencia
en estas dignas tierras latinoamericanas de George W. Bush, principal
promotor de la guerra en el mundo y cabecilla del credo neoliberal
que afecta incluso a los intereses de su propio pueblo".
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