Viernes 4 de noviembre de 2005
 
Las delegaciones venezolana y cubana, las más numerosas de las que han acudido al macro encuentro anti Bush
 

Chávez clausura la gran fiesta de la Cumbre de los Pueblos

Gema Velasco
 

Hoy termina la III Cumbre de los Pueblos que se ha celebrado en Mar del Plata (Argentina), un encuentro paralelo a la Cumbre de las Américas que se ha desarrollado en esa misma ciudad y que ha tenido como principal reclamo a Bush y a su Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En la contra cumbre, el protagonista ha sido Chávez y su objetivo era celebrar por todo lo alto que el proyecto de Washington para integrar comercialmente la región se encuentra estancado.

Unas 40.000 personas, según los organizadores, estuvieron en la gran fiesta en el estadio Mundialista, el broche a tres jornadas de reuniones, seminarios y conferencias en las que participaron unos 10.000 ciudadanos procedentes de todos los países latinoamericanos. La macro reunión tuvo su momento culminante cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez, se subió al escenario para despotricar contra el ALCA y contra Bush. El mandatario latinoamericano no decepcionó a los muchos asistentes y comenzó su discurso afirmando que no hay que temer al imperialismo porque los pueblos unidos podrán derrocarlo sin problemas.

Allí estaban, además de Chávez, el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia y candidato presidencial, Evo Morales, el representante de los 'piqueteros' argentinos, Luis D'Elía, un hombre próximo a Kirchner, miembros de la Confederación de Trabajadores de Argentina, las Madres de la Plaza de Mayo, el premio Nobel de la Paz Aldolfo Pérez Esquivel, y cantantes como el cubano Silvio Rodríguez, el francés Manu Chao o el argentino Horacio Fontova. Muchos de ellos llegaron desde Buenos Aires en el "tren del ALBA", un medio de transporte especial que se ha habilitado para la ocasión y cuyo nombre dice mucho del motivo de esta cita.

La bandera del ALBA. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) es la opción que ha propuesto Chávez para integrar comercialmente la región en contraposición al ALCA y la bandera que ha enarbolado la III Cumbre de las Américas. Este proyecto ha contado con el apoyo del resto de los países latinoamericanos en los diferentes encuentros que se han producido a lo largo de este año. Pero a pesar de todo y de que las relaciones entre Venezuela y países como Argentina o Brasil son cada vez más estrechas, ningún mandatario (a excepción de Chávez) ha osado desafiar a Bush y darse una vuelta por la contra cumbre.

Y eso que a nadie parece hacerle demasiada gracia la posible puesta en marcha del ALCA, al menos en los términos que plantea Washington. De hecho este plan tenía que haber entrado en vigor este año pero ha sido imposible llegar a un acuerdo y hoy está estancado. Bush lo sabe y por eso ha variado su estrategia y ha optado por firmar acuerdos bilaterales con los países de las diferentes áreas comerciales: Ya se ha firmado el Cafta (salvo con Costa Rica), se ha rubricado un acuerdo bilateral con Panamá y se está negociando con los los países andinos. En total, EEUU ha firmado acuerdo bilaterales, o lo está intentando, con más de 15 países latinoamericanos.

El objetivo, según han reconocido fuentes próximas a la dirección del ALCA que han asistido a la Cumbre de las Américas, es tejer esa gran área comercial a base de pactos bilaterales ante el retraso y las dificultades para consensuar el proyecto de Washington con los países latinoamericanos. Estas mismas fuentes han criticado la actitud de Chávez respecto a los países andinos, a los que amenazó con realizar ajustes en las relaciones comerciales que mantiene con aquellos que firmen el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU. Aseguran que es triste que se utilicen esas tácticas que "no son políticas sino una amenaza contra las economías más pequeñas de las que Chávez puede abusar utilizando su petróleo".

Las piezas de un rompecabezas. Las negociaciones con los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y los diferentes acuerdos comerciales también han ocupado un espacio en la declaración final de la III Cumbre de los Pueblos donde se destaca que "EEUU no ceja en su estrategia de afirmar su hegemonía en el continente por medio de tratados de comercio bilaterales o regionales, como es el que por un margen estrecho se ha aprobado para Centroamérica y el que buscan imponer ahora a los países andinos". Según los participantes en esta cumbre paralela, esa telaraña de acuerdos que los promotores del proyecto que impulsa Washington consideran que dará al final como resultado la puesta en marcha del ALCA son "las piezas del rompecabezas de la dominación de EEUU en el continente".

A pesar del ruido que han organizado en Mar del Plata los movimientos contrarios al ALCA, sus defensores no se muestran inquietos por la creciente influencia y visibilidad que ha obtenido Chávez en el contexto internacional y, sobre todo, entre sus vecinos. Entre otras cosas porque consideran que su alternativa, el ALBA, no tiene sustancia y es simplemente una propuesta anti americana.

Pero es un plan que cada día gana más adeptos, como lo muestra la capacidad de movilización de Chávez que, en esta ocasión, ha estado acompañado de una amplia delegación cubana presidida por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Ricardo Alarcón, y el ministro de Cultura Abel Prieto. Cuba es el único país del continente americano que no ha participado en la IV Cumbre de las Américas. No le han invitado (como en las otras tres anteriores ocasiones) porque no pertenece a la Organización de Estados Americanos (OEA) pero aunque lo hubieran hecho el presidente Fidel Castro ya se ha encargado de asegurar que no habría acudido.

Alarcón participó en el acto de clausura de la III Cumbre de los Pueblos con un discurso explosivo en el que aseguró que Bush carece de moral para hablar ante la Cumbre de las Américas en nombre de un pueblo que no representa y calificó de moribundo el proyecto del ALCA.

Este es el sentir general de los miles de ciudadanos que han acudido hoy viernes al estadio Mundialista en una gran marcha bajo el lema: "No a Bush. Otra América es posible". Una movilización que tiene como objetivos prioritarios pedir la suspensión inmediata y definitiva de las negociaciones del ALCA, la anulación de la deuda externa sin condiciones y apoyar el ALBA de Chávez y la distribución equitativa de la riqueza. Y, por supuesto, mostrar su total rechazo al presidente estadounidense, un desprecio que queda explícito en la declaración final de la Cumbre: "Repudiamos la presencia en estas dignas tierras latinoamericanas de George W. Bush, principal promotor de la guerra en el mundo y cabecilla del credo neoliberal que afecta incluso a los intereses de su propio pueblo".

Edita Asesores de Publicaciones S.L.