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Tras el anuncio de la compra de O2, Telefónica
se ha convertido en estos días en el objetivo de los movimientos
de los brokers. Y la situación puede extenderse durante
un tiempo.
En el entorno actual del mercado especialmente
complicado para obtener ganancias en las operaciones bursátiles
por la alta volatilidad, la tendencia bajista de las bolsas y la
tendencia al alza de los tipos de interés de referencia en
EEUU, las acciones de la operadora española pueden convertirse
en una de las pocas fuentes de ingresos de que disponen los intermediarios
bursátiles en el sprint final del año. Estas circunstancias
estarían afectando ahora a la cotización de Telefónica
mucho más que las opiniones de los analistas sobre la compra
de O2.
Estas circunstancias bursátiles hicieron,
por ejemplo, que ayer se paralizase en EEUU la fusión entre
Johnson & Johnson y Guidant, valorada en 21.000 millones de
euros. En sólo dos semanas, la presión de los intermediarios
bursátiles que necesitaban marcar diferencias rápidas
intradía en los precios de las acciones de ambas compañías
convirtió en inútil la ecuación de canje inicialmente
prevista. El precio de los títulos de Guidant descendió
un 15% en diez sesiones.
Ahora las acciones de Telefónica proporcionan
a los brokers una gran oportunidad. La empresa tiene un volumen
de negocio estable y de los más altos de la bolsa española
(hoy ha superado los 1.600 millones de euros) y con una gran capitalización
(por encima de los 62.000 millones de euros). Además, cotiza
en varios mercados financieros del mundo y cuenta con un elevado
número de títulos. Según datos de la Comisión
Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la sociedad tiene un total
de 4.921.130.397 acciones.
Sus movimientos empezaron a verse el mismo
lunes. Entonces, la posibilidad de que se presentara una contraoferta
sirvió para conseguir una revalorización de las acciones
de O2 superior al 20%. Pero, una vez que se hizo oficial la retirada
de las dos compañías que sonaban como posibles candidatas
a competir con Telefónica, KPN y Deutsche Telekom, los títulos
de la firma de móviles británica se estabilizaron.
El hecho de que Telefónica haya hecho
una oferta de 200 peniques por acción que se pagarán
en efectivo supone una barrera casi infranqueable que elimina cualquier
posibilidad de movimientos especulativos.
Pero, sí se puede actuar sobre las acciones
de Telefónica. Y para conseguir rápidamente beneficios
es fundamental que su cotización baje. Este es el único
escenario donde se pueden realizar las operaciones más típicas.
Arbitraje. La primera es el arbitraje
que permite obtener beneficios gracias a la gracias a la diferencia
horaria del mercado español con Wall Street (en ambas plazas
financieras es donde se concentra la mayor actividad de contratación
de Telefónica). El sistema es sencillo y conocido. Vender
los títulos de Telefónica al precio más alto
posible cerca del inicio de la sesión en Madrid y recomprarlos
posteriormente cuando bajen durante el periodo de cotización
en EEUU, dice un operador.
Otra de las opciones con las que cuentan los
intermediarios bursátiles en este escenario son las operaciones
al descubierto, basadas en los préstamos de acciones a muy
corto plazo. En ellas, un gestor de fondos o simplemente un tenedor
de acciones de Telefónica presta a un broker una cierta
cantidad de títulos a cambio de una comisión prefijada.
Posteriormente, el intermediario bursátil las vende y procura
asegurarse de que el precio caiga durante las horas o días
siguientes. Entonces, las vuelve a comprar para devolvérselas
al prestamista. Descontada la comisión, la diferencia obtenida
a su favor es una ganancia neta de dinero.
Sin duda, los bancos de inversión contribuyen
a formar este decorado con sus informes sobre las empresa
en cuestión, en este caso Telefónica. Desde el pasado
lunes, entidades como UBS, Credit Suisse, Société
Générale o Morgan Stanley han publicado informes sobre
la operadora en la que rebajaban recomendaciones y precios objetivos.
Casi todos estos estudios centran su posición de incertidumbre
sobre el precio objetivo de las acciones de Telefónica en
el aumento del endeudamiento que va a suponer la adquisición
de O2.
Deuda. Sin embargo, a 30 de junio (última
fecha en la que hay datos publicados), la deuda de la compañía
española se situaba en algo menos de 28.000 millones de euros
mientras que el endeudamiento de Deutsche Telekom y France Telecom,
sus principales competidores, era de 44.500 y 46.300 millones de
euros, respectivamente.
Con la adquisición de O2, que no se
completará hasta 2006, la deuda de Telefónica se situará
cerca de los 52.000 millones. Pero, al mismo tiempo, y según
el último informe de Morgan Stanley (precisamente una de
las entidades que más ha cargado contra la compra), la facturación
de la operadora española superará los 50.000 millones
en el año 2006, cerca de un 60% más que la cifra alcanzada
en 2004.
En el primer semestre, los ingresos de Telefónica
fueron de 17.359 millones de euros frente a 23.700 millones de France
Telecom y 29.100 millones de Deutsche Telekom. Con la compra, la
empresa española va a situarse en línea con sus rivales
europeos. Con una particularidad, los ingresos de la compañía
que preside César Alierta aumentaron un 20% en este periodo
frente a un 3% de Deutsche Telekom y un 2,3% de France Telecom.
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