Viernes 28 de octubre de 2005
 
La red vuelve a marcar el futuro del negocio de los grandes medios de comunicación de EEUU
 
Segundo intento
Gwendolyne Stacy
 

Los magnates de los medios de comunicación estadounidenses han vuelto con decisión a la Red. Una tendencia iniciada por Rupert Murdoch que ha realizado varias compras en los últimos meses y en la que también participan Time Warner y Disney, aunque con estrategias distintas.

La competencia de las interneteras puras como Google o Yahoo! en la distribución de contenidos informativos tiene la culpa de esta reconfiguración que, probablemente, sólo acabe de iniciarse.

Murdoch ha decidido plantar cara a la competencia en el terreno que sus rivales mejor dominan. Y ha gastado desde el pasado mes de junio unos 1.000 millones de dólares (837,4 millones de euros) en comprar portales especializados como propertyfinder.com, de anuncios inmobiliarios, o myspace.com.

Sus rivales mantienen perfiles un tanto más discretos. Disney, por ejemplo, ha optado por conseguir acuerdos de distribución favorables para sus contenidos, el último en el ya poderoso entorno Ipod de Apple.

Lo mismo ha hecho Time Warner que, junto a otros operadores de cable como Comcast, han llegado a un acuerdo para llevar el video a los móviles de Sprint. Por cierto, que Richard Parsons, el presidente de esta “major” que busca renacer, estudia varias ofertas, incluida la todavía vigente de Microsoft, para vender una participación de AOL, una compañía que parece revivir en los últimos tiempos gracias al interés que despierta su todavía nutrida, aunque a la baja, cartera de clientes.

Acciones. Pero los inversores desconfían de los movimientos a corto plazo de las principales compañías. Esta actividad inesperada hace sólo unos meses no cuenta por ahora con el beneplácito de los mercados financieros. Desde agosto, el precio de las acciones de las principales compañías del sector pierde un 8% de media.

Más, por ejemplo, que el S&P 500 que se ha dejado sólo un 2% en el mismo periodo. Time Warner, gracias a los rumores derivados de la posible llegada de un nuevo socio para AOL, es la única excepción y gana un 5%.

Las dudas parecen concentrarse en los cambios que pueden producirse en la conducta de los consumidores de productos audiovisuales en un momento en que la irrupción de nuevas tecnologías es casi constante y las empresas instaladas en estos sectores han conseguido aumentar significativamente sus ingresos publicitarios.

El crecimiento de la inversión en los nuevos sectores, y el repunte que está experimentando el gasto concentrado en la red despierta algunos temores sobre la capacidad de reacción real de los viejos imperios de comunicación. Sobre todo por culpa de la rémora histórica que supuso su participación en los tiempos de la vieja burbuja tecnológica de finales del siglo XX.

Entonces, en una loca carrera de fusiones y adquisiciones, las grandes empresas del sector aumentaron demasiado su endeudamiento y, en algunos casos, aún arrastran la aventura. Quizá ahora no sea repita aquel caso, pero parecen partir con un cierto retraso para atrapar a las empresas de la Red que sobrevivieron a la debacle. Lo mismo que a las potentes recién llegadas.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.