| Un año
más, los músicos cubanos residentes en la Isla se
vieron forzados a mantenerse ausentes de la gala anual de los Grammys
latinos, aunque la Academia Latina de Grabaciones Musicales (LARAS,
por sus siglas en inglés) negoció hasta el último
momento para conseguir evitarlo.
La gran fiesta internacional de la música cantada en castellano
trasladó su sede a Los Angeles desde Miami, precisamente
para evitar las habituales protestas de la línea más
dura del exilio ante estos espectáculos cuando participaban
en ellos músicos que aún residen y trabajan en Cuba.
Pero la maniobra no ha surtido efecto porque las autoridades estadounidenses
han negado desde entonces de forma sistemática a los artistas
isleños los visados necesarios para participar en este evento,
que se retransmite en directo a todo el mundo y se ha constituido
en una potente plataforma promocional unitaria para los músicos
que compiten por este mercado que año tras año, aumenta
sus cifras de venta en EEUU.
Desde hace tres años, la LARAS cursa puntualmente las invitaciones,
pero el resultado es el mismo, los invitados no pueden acudir a
la fiesta. Y no sólo ellos, en este tiempo un buen número
de intelectuales, científicos y deportistas del país
han sufrido el mismo problema, a pesar de la presión realizada
por la comunidad estadounidense de estos sectores para dejar a la
cultura fuera de las habituales diferencias políticas entre
Washington y La Habana.
Según las listas de nominados, cinco grabaciones correspondientes
a artistas que viven en Cuba aspiraban este año al premio.
Los discos han sido grabados por Juan Formell y los Van Van, Omara
Portuondo, el trompetista Manuel Mirabal, legendaria estrella del
jazz latino, el tresero Pancho Amat y el el guitarrista clásico
y compositor Leo Brower, que durante varios años fue el director
de orquesta titular de la Orquesta Sinfónica de Córdoba.
Ninguno de ellos consiguió el premio.
El cierre de la Oficina de Intereses de EEUU en Cuba provocado por
el impacto del huracán Wilma en la Capital Habanera ha podido
convertirse en este caso concreto en un problema añadido
para la realización de los trámites necesarios para
que se expidieran los permisos. Aunque no necesariamente.
Las últimas medidas adoptadas por la Administración
Bush sobre la concesión de visados especiales, que se emitieron
en 2002, han servido para casi bloquear los intercambios deportivos
y culturales entre Cuba y EEUU. Entre otras cosas porque el trámite
administrativo para la concesión de los permisos puede dilatarse
hasta siete meses. Una circunstancia que afecta especialmente a
los Grammys, donde las invitaciones no se cursan hasta que se conoce
la identidad de los nominados, sólo tres meses antes de la
gala.
En este tiempo, cerca de siete giras en EEUU de músicos cubanos
residentes en la Isla han sido canceladas por las dificultades de
los 48 músicos que iban a participar en ellas para conseguir
los visados a tiempo de cumplir las fechas previstas. De hecho,
la última actuación de un grupo cubano en el país
norteamericano se produjo en noviembre de 2003, cuando Juan Formell
y Los Van Van, tocaron con gran éxito en varias ciudades
estadounidenses.
Aún así, la música cubana estuvo representada
en la gala de los Grammy Latino a la que asistirán algunos
relevantes músicos exiliados como Israel López ''Cachao'',
Generoso Jiménez, Arturo Sandoval, Bebo Valdés y Andy
García. Y dos de ellos, “Cachao y Bebo sí consiguieron
el premio.
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