Viernes 04 de noviembre de 2005
 
La gigante siderúrgica no consigue comprar la mayor acería de Ucrania
 
Aventuras y desventuras de Arcelor
Alberto Miguel Arruti
 

El gigante siderúrgico Arcelor, resultante de la fusión de la empresa luxemburguesa Arbed, la francesa Usinor y la española Aceralia, no ha conseguido comprar la mayor acería de Ucrania, Kryvorizhstal, que ha sido adquirida por el grupo Mittal Group, de origen indio, con sede en Holanda. La operación se ha cerrado en 24.200 millones de gravinas (4.012 millones de euros).

Arcelor competía aliada con las empresas ucranianas Industrial Unión de Donbass y LLC Smart. Esta última empresa se retiró de la subasta en la fase inicial. Arcelor controlaba el 60% de esta operación, de haberse llevado a cabo. El precio de adquisición de la siderúrgica ucraniana ha duplicado con holgura la cifra mínima fijada por el Gobierno de Ucrania, presidido por Viktor Yushchenko. Este alcanzó el poder gracias al apoyo de países y empresas occidentales. Las grandes multinacionales se encuentran muy interesadas en entrar en un mercado con 47 millones de habitantes.

Yushchenko ha emprendido una serie de medidas conducentes a liberalizar la economía del país, con vistas, en un futuro más o menos lejano, a poder entrar en la Unión Europea. Pese a este relativo inconveniente, Arcelor continuará buscando oportunidades de negocio para seguir creciendo. En este caso, Arcelor consideró que el precio de la operación se había encarecido más de lo razonable. En la bolsa, el valor de Arcelor subió un 4,05%, tras haber fracasado la puja por la empresa ucraniana.

Los expertos piensan que Arcelor cotiza con un PER (relación precio / beneficio por acción) que es muy atractivo dentro de sus homólogas en Europa, de 5,31 veces, frente a las 9,55 de Acerinox o a las 8,95 de Thyssen-Krupp. También se espera, según los especialistas, que el consumo de acero se incremente en el cuarto trimestre, lo que podría provocar un aumento de los precios, lo que, indudablemente, favorecería a Arcelor.

Pese a este relativo descalabro, Arcelor intenta posicionarse fuera de la Unión Europea, sobre todo en las ex repúblicas soviéticas y en los cuatro países, que se agrupan en el término BRIC: Brasil, Rusia, India y China. En los próximos diez años, Arcelor producirá en Asia un 30% de su volumen de negocio, un 15% en América Latina y entre un 4% y un 5% en EEUU.

Arcelor se ha consolidado ya en Brasil. Cerró el primer semestre de este año con un beneficio de 1.937 millones de euros, lo que representa un 124% superior al obtenido en el mismo periodo de tiempo de 2004.

Como en otros aspectos de la economía, hay que mirar a China, que se ha convertido en un referente mundial. En este año, el gigante asiático ha pasado de ser importador de acero a convertirse en un neto exportador, lo que ha obligado a multitud de empresas siderúrgicas a recortar su producción para mantener los precios de esta materia.

Recientemente, Arcelor ha inaugurado en su fábrica de Esch-Belval (Luxemburgo), un nuevo tren de laminación de perfiles, con una capacidad de producción anual de 800.000 toneladas, lo que ha significado una inversión de unos 170 millones de euros, lo que representa una de las mayores inversiones de Arcelor desde su creación. De este modo, se obtiene un empleo más racional de la energía, al tiempo que una reducción de las emisiones de anhídrico carbónico. Este tren de laminación da trabajo a unos 200 empleados.

 

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