| La expresión “Historia común” resulta la combinación más válida para que políticos, diplomáticos, empresarios, artistas y algún que otro prestidigitador hispano-cubano que sorprenda a un auditorio tras convertir una botella de carta blanca Havana Club en un fino orujo de Alvariño, lleguen a la convincente conclusión de que la relación entre España y Cuba casi se trata de un asunto de familia.
La vida lo ha demostrado: las relaciones entre ambas naciones son capaces de superar cualquier contrariedad por engorrosa que pudiera resultar. Y así parece que ahora estamos saliendo del atasco “made in Aznar”.
El gran marco de la XXIII Feria Internacional de La Habana y la celebración de los once años que han pasado ya desde la creación de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba (AEEC) han servido para demostrar una vez más la validez y la importancia de la presencia española en la isla. Pero también han puesto de manifiesto que los gobiernos de estos dos países tienen que esforzarse un poco más si desean que las actuales relaciones bilaterales mejores y aumenten.
Por muy bien que le vayan a Cuba las cosas con sus nuevos socios venezolanos y chinos, España no debería quedar relegada. Y los nuevos vientos políticos que soplan entre La Habana y Madrid auguran buenos tiempos. Eso sí, habrá que trabajárselos con tesón y cuidado.
Más de una autoridad de vital importancia en el destinos de la isla, ha estado presente en las recepciones, cenas e inauguraciones oficiales de todos los pabellones comerciales que representaban a España en la feria, en un intento de no favorecer a ninguna región en concreto.
Pero hay más. Sin intentar introducirme en la crónicas del mundo del espectáculo diré que en la memorable y atinada noche en que la AEEC deleitó a sus numerosos invitados para celebrar su aniversario, actuaron nada más ni nada menos que Luis Gardey y Los Brincos, artistas que movieron multitudes en Cuba y España durante los sesenta y los setenta. Una prueba más de que de verdad existe esa historia común de la que tanto se habla.
España, pese a la fuerte competencia chino-venezolana y a la irrupción de las compañías agroalimentarias estadounidenses es el segundo proveedor de la isla y el número uno en las importaciones no energéticas. Además, según Víctor Moro, presidente de la Asociación, ocupa el primer puesto por número de proyectos de inversión.
En los primeros cuatro meses de este año las exportaciones españolas han aumentado un 3,6% en euros y un 9,4% en dólares. Esto, a pesar del problema aún no solucionado de la deuda, para la que la AEEC reclama “las mismas soluciones imaginativas que se han aplicado en otros países”.
La actual política de España hacia Cuba, no tan beligerante como la de otros miembros de la Unión Europea, quizá sirva para abrir nuevos caminos que hagan posible que unos y otros podamos entendernos con la mayor cordialidad y respeto. Tal y como corresponde a unos ciudadanos, políticos, artistas y empresarios con sangre e historia comunes. |