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Telefónica
se ha hecho más europea. La compañía anunció
a principios de esta semana que ha llegado a un acuerdo con los
responsables de O2 para la adquisición de la operadora británica
por unos 26.000 millones de euros, que pagará en efectivo.
La operación es la mayor de la historia de la economía
española por delante de la compra del Abbey por el Santander
y de la posible fusión de Gas Natural y Endesa.
La
adquisición de O2, antigua filial de BT, convertirá
a Telefónica en el segundo operador de móviles del
Reino Unido por detrás de Vodafone y por delante de France
Telecom, Deutsche Telekom y Hutchison; en el tercero de Alemania
y en el segundo de Irlanda. Telefónica incorporara 26 millones
de clientes. La compañía aseguró que la compra
se financiará con emisiones de deuda en los mercados de capitales.
También cuenta con un crédito puente de 27.200 millones
proporcionado por Citigroup, Goldman Sachs y el Royal Bank of Scotland.
Telefónica
reiteró que no habrá variaciones en el programa de
dividendos ni en el plan de recompra de acciones. La empresa descarta
además ampliar su capital. La compañía española
pagará en efectivo 200 peniques por acción, cifra
que supone una prima del 22% en relación al valor de cierre
del viernes.
Ante
la posibilidad de que se presentara una contra OPA, el presidente
de Telefónica, César Alierta, afirmó en una
rueda de prensa en la sede de Gran Vía que la oferta es
firme y clara. Además, dijo que el precio es muy correcto
asegurando que O2 es aditiva para los ingresos, el beneficio
y el ebitda.
Las
posibilidades de que apareciera una contra OPA por O2 se duraron
muy poco. Sólo 48 horas después, el consejero delegado
de Deutsche Telekom, Kai Uwe Ricke, descartó de plano esta
opción asegurando que no era de interés para sus accionistas.
La
posición era complicada. Para empezar, la empresa alemana
tiene en estos momentos muy limitada su capacidad de endeudamiento.
De hecho, el directivo germano anunció casi al mismo tiempo
que la operadora reducirá su plantilla en más de 32.000
trabajadores hasta el año 2008. Un movimiento que tendrá
unos costes de 3.300 millones de euros.
Además,
algunos analistas recuerdan que Deutsche Telekom habría tenido
graves regulatorios con la operación puesto que compite con
O2 tanto en Alemania como en Reino Unido. Y por si fuera poco, el
Gobierno alemán todavía no tiene muy claras las cosas
tras su reciente formación. No hay que olvidar que el Estado
germano es todavía el principal accionista de Deutsche Telekom
con más de un 25% del capital.
Valor.
Frente a las dificultades germanas, Alierta dijo en su presentación
que la compra de O2 generará valor para el accionista puesto
que situará el crecimiento de los ingresos de Telefónica
en el 5,5% anual hasta 2008, muy por encima del 2,5% de Deutsche
Telekom, el 2,6% de France Telecom o el 1,8% de Telecom Italia.
Además, habrá un repunte del beneficio por acción
que subirá con la operación, un 3,5% en 2006 y un
6% en 2007.
Con
la compra, que Telefónica prevé cerrar a principios
de 2006, la empresa diversificará su cartera de clientes.
De hecho, en 2008, el ebitda en España será el 44%
del grupo frente al 61% de la actualidad. Las sinergias anuales
sólo por equipos y eficiencias de red rondarán los
293 millones aunque, el valor de todas las sinergias se ha cuantificado
en 3.300 millones, de los que un 89% corresponderán a O2
y el 11% a Telefónica.
Al
mismo tiempo, Telefónica ha decidido mantener la marca dado
su alto grado de conocimiento (O2 patrocina a clubs de fútbol
como el Arsenal londinense) y al equipo directivo. Al mismo tiempo,
el presidente y el consejero delegado de la operadora británica,
David Arculus y Peter Erskine, respectivamente se incorporarán
al consejo de la empresa española. Este último entrará
también en el comité ejecutivo y en el comité
directivo. Al mismo tiempo, el consejero delegado de O2 Germany,
Rudolf Groeger, será propuesto para el consejo de Telefónica
Móviles.
Ratings.
Aunque siempre hay dificultades. Standard & Poors anunció
poco después de la presentación de la oferta una rebaja
en el rating de Telefónica desde A a A-
mientras que la calificación de la deuda a corto plazo de
A-1 a A-2. La perspectiva se situó
en negativa. También ha puesto en revisión la calificación
de Cesky, operadora checa adquirida por Telefónica durante
la pasada primavera. Asimismo, Fitch decidió poner en revisión
el rating de Telefónica.
De
todas maneras, no ha sido una sorpresa para la dirección
de la operadora que ya se lo esperaba. En su presentación,
la cúpula de Telefónica señaló que su
intención al estructurar la operación es mantener
una categoría de rating de A o como mucho
estar un notch por debajo.
Cambios.
Telefónica de momento va a mantener a O2 como una unidad
de negocio separada de Telefónica Móviles. Y pese
a los rumores, la firma española negó que vaya a haber
una OPA de exclusión sobre su filial de celulares y ha aparcado
cualquier cambio en la estructura del grupo hasta que se cierre
la operación.
Tampoco
habrá cambios dramáticos en la nueva filial británica.
En una de sus primeras declaraciones, realizada a la BBC, el consejero
delegado de O2, Peter Erskine, dejó claro que no habrá
reestructuración de plantilla en la empresa que tiene un
total de 15.000 empleados.
Lo
cierto es que la
entrada de O2 en el Grupo Telefónica reducirá los
costes que sufren sus clientes por el roaming de sus llamadas
en sus desplazamientos en Europa. Además, O2 va a entrar
en la alianza Free Move con lo que da un golpe mortal a Starmap
Mobile Alliance, agrupación internacional de operadoras en
la que estaban además de la firma británica, Amena
(que también la dejará cuando se integre en Orange),
Wind, One o Pannon.
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