| El
presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez, reconoció
ayer martes ante el Congreso que su Gobierno no ha podido
concluir las negociaciones con las petroleras internacionales
para la adaptación de los contratos a la nueva Ley
de Hidrocarburos. Sin embargo, el mandatario ha especificado
que el Ejecutivo no es el responsable de este fracaso, sino
la propia ley petrolera, que no contempla sanciones
para las compañías internacionales si se niegan
a cambiar sus convenios.
El mismo día que se cumplía
la fecha límite para el cambio de los contratos,
Rodríguez ha explicado que la negativa de algunas de las petroleras a aceptar los
términos de la nueva Ley, que incrementa los impuestos
a las petroleras extranjeras que operan en Bolivia al 32%
de su producción en Bolivia, más un 18% de regalías, ha dejado
al Gobierno sin ninguna capacidad de acción.
La Ley de Hidrocarburos, que fue ratificada por el Gobierno
actual el pasado 18 de diciembre, no penaliza a las petroleras
que se demoren en trasformar sus convenios operacionales.
Según el mandatario, el Gobierno no puede ejercer
ninguna presión sobre las compañías
internacionales, que continúan con sus trabajos en
el país bajo la anterior legislación, por
la que pagan la mitad de los impuestos que impone la nueva
Ley.
Por
ese motivo, Rodríguez ha solicitado a los miembros
del Congreso que analicen esta situación para introducir
una modificación al texto. Además, el presidente
también ha solicitado a los parlamentarios que amplíen
el plazo de las negociaciones hasta después de las
elecciones del próximo 4 de diciembre.
Durante
su comparecencia, el mandatario entregó a los congresistas
un informe detallado de las negociaciones que se han mantenido
con las casas matrices de las petroleras que operan en Bolivia.
Ahora se espera la evaluación de la Cámara
baja.
La
demora ha molestado mucho a los diputados del Movimiento
Al Socialismo (MAS) que amenazan con iniciar un juicio de
responsabilidades en contra del presidente.
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