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La
intensa actividad de las compañías de capital
riesgo en los últimos tres años y las consistentes
participaciones accionariales que estas gestoras tienen
en muchas grandes empresas mundiales empiezan a preocupar
a los expertos. ¿Otra posible burbuja?
Desde
enero a octubre de este año, y sólo en EEUU,
estas gestoras han gastado unos 130.000 millones de dólares
en operaciones corporativas.
La tendencia, como bien ha podido apreciarse en España,
ha cruzados las fronteras y se ha instalado también
en la UE. En Reino Unido, por ejemplo, según los
últimos datos de la Asociación Británica
de Empresas de Capital Riesgo estas gestoras ya controlan
el 18% del capital de todas las compañías
cotizadas.
La
rentabilidad alcanzada por las operaciones impulsadas por
estas gestoras en los últimos tres años ha
multiplicado su actividad en los mercados bursátiles.
Y
buena parte de la culpa de tanto poderío, la tendrían,
según las cifras de Thomson Financial, los inversores
institucionales clásicos que habrían proporcionado
a los fondos de capital riesgo unos 491.000 millones de
dólares en el último trienio.
Activos.
Un dinero que les permite conseguir en créditos
entre tres y cinco veces esta cantidad inicial, lo que habría
elevado los activos gestionados hasta los 2 billones de
dólares.
El
problema es que la estrategia del capital riesgo se basa
en la venta posterior con plusvalías de los activos
adquiridos y la multiplicación de la oferta de papel
pude provocar un colapso.
Según
algunos analistas, el sector se verá obligado a vender
acciones por valor de 500.000 millones de dólares
entre 2005 y 2008 para cumplir con sus acreedores.
Una
cifra que barrería los récords históricos
situados, según la consultora Freeman en la liquidación
en un año de activos por valor de 153.200 millones
de dólares. Precisamente en 1983, justo antes de
la primera gran crisis.
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