| La
investigación que los supervisores estadounidenses
están realizando sobre la contabilidad de las pensiones
que realizan las empresas de EEUU empieza a reflejarse en
los grandes medios de comunicación. Y algunas derivaciones
apuntan ahora hacia la Casa Blanca.
Previsiblemente, las filtraciones se harán más
intensas ahora. Mientras, en Wall Street todo el mundo intenta
sacar información de sus contactos para saber qué
compañías están bajo la lupa del supervisor
bursátil de Wall Street (SEC) y Reserva Federal de
EEUU (FED), algunas sospechas iniciales se confirman. Por
ejemplo, la casi certeza que existía hace un par
de semanas en los blogs especializados de que el nombre
de Halliburton aparecería más tarde o más
temprano relacionado con algunas irregularidades derivadas
de esta investigación. Sin embargo, los errores descubiertos
en relación con la empresa que presidió el
vicepresidente Cheney no estarían sólo relacionados
con el uso indebido del factor corrector. Según un
artículo publicado por el New York Times hay otras
irregularidades más graves aún en este caso.
Multa. Y, además, incluyen algunas actuaciones
poco claras del Departamento de Trabajo que habría
impuesto una multa inicial a la empresa de 8,6 millones
de dólares por estas irregularidades, sin informar
a las otras instancias competentes de su existencia por
si existían faltas punibles adicionales junto a las
derivadas de las actuaciones administrativas. Al parecer,
los altos ejecutivos de Halliburton habrían violado
sistemáticamente las leyes federales sobre pensiones
que impiden utilizar el dinero que los trabajadores depositan
en los fondos corporativos en beneficio de la compañía
y también imponen la obligación de gestionar
estos fondos con suma prudencia. Justo lo que Halliburton
no habría hecho, según la versión del
New York Times.
Cheney.
Más aún, las ilegalidades serían habituales
y habrían empezado a cometerse en 1998, cuando Cheney
era el presidente y consejero delegado de la empresa petrolera,
con lo que el caso supone un nuevo dolor de cabeza para
los asesores presidenciales.
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