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Lunes 14 de noviembre de 2005 
 
Halliburton, implicada en la investigación sobre la contabilidad de las pensiones
 

La investigación que los supervisores estadounidenses están realizando sobre la contabilidad de las pensiones que realizan las empresas de EEUU empieza a reflejarse en los grandes medios de comunicación. Y algunas derivaciones apuntan ahora hacia la Casa Blanca.

Previsiblemente, las filtraciones se harán más intensas ahora. Mientras, en Wall Street todo el mundo intenta sacar información de sus contactos para saber qué compañías están bajo la lupa del supervisor bursátil de Wall Street (SEC) y Reserva Federal de EEUU (FED), algunas sospechas iniciales se confirman. Por ejemplo, la casi certeza que existía hace un par de semanas en los blogs especializados de que el nombre de Halliburton aparecería más tarde o más temprano relacionado con algunas irregularidades derivadas de esta investigación. Sin embargo, los errores descubiertos en relación con la empresa que presidió el vicepresidente Cheney no estarían sólo relacionados con el uso indebido del factor corrector. Según un artículo publicado por el New York Times hay otras irregularidades más graves aún en este caso.

Multa. Y, además, incluyen algunas actuaciones poco claras del Departamento de Trabajo que habría impuesto una multa inicial a la empresa de 8,6 millones de dólares por estas irregularidades, sin informar a las otras instancias competentes de su existencia por si existían faltas punibles adicionales junto a las derivadas de las actuaciones administrativas. Al parecer, los altos ejecutivos de Halliburton habrían violado sistemáticamente las leyes federales sobre pensiones que impiden utilizar el dinero que los trabajadores depositan en los fondos corporativos en beneficio de la compañía y también imponen la obligación de gestionar estos fondos con suma prudencia. Justo lo que Halliburton no habría hecho, según la versión del New York Times.

Cheney. Más aún, las ilegalidades serían habituales y habrían empezado a cometerse en 1998, cuando Cheney era el presidente y consejero delegado de la empresa petrolera, con lo que el caso supone un nuevo dolor de cabeza para los asesores presidenciales.

 

 

 
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