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La
economía japonesa ofrece nuevas muestras de la solidez
de su reactivación. Entre julio y septiembre registró
un aumento interanual de su PIB del 1,7%, por encima de
las previsiones, y este ejercicio presenta su ritmo de crecimiento
más acelerado de los últimos 15 años.
La
segunda economía mundial ha sufrido cuatro periodos
de recesión desde el año 1991. Pero
las últimas referencias conocidas vaticinan que la
crisis vivida en la última década comienza
a despejarse.
Prueba
de ello es el dato de PIB del tercer trimestre publicado
hoy. El crecimiento ascendió al 1,7% en tasa interannual,
una cifra muy superior al 1,1% que había previsto
el mercado, y en el presente ejercicio presenta un ritmo
medio de expansión del 3,8%, el más alto en
15 años.
La Bolsa de Tokio ha reaccionado con nuevos avances, que
han situado al índice Nikkei en máximos de
los últimos cuatro años y medio, con una revalorización
anual que supera en lo que va de año el 23%.
El
dólar se ha revalorizado hasta cotizar en máximos
de más de dos años frente al yen, lo que favorece
las expectativas de una economía como la nipona,
con una amplia base exportadora.
Las
empresas japonesas han recogido estos estímulos en
sus resultados, y a su vez, lo están trasladando
en las inversiones de capital, que mantienen una tendencia
creciente superior a la pronosticada por los expertos.
Revitalización
del consumo. Japón comienza además a registrar
una firme mejora del consumo interno, debilitado en los
últimos años, y que ha contribuido a la persistencia
de la deflación.
El
gasto de los hogares creció un 0,3% en el tercer
trimestre, un porcentaje idéntico al aumento medio
que se ha producido en los salarios en este periodo, en
el que la tasa de paro ha caído al 4,2%, sus mínimos
de siete años.
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