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El
Comité de Finanzas del Senado, controlado por el
Partido Republicano, ha propuesto a la Cámara, en
la que su partido dispone de mayoría, la aplicación
el próximo año de un impuesto único
y especial a las petroleras estadounidenses por un valor
absoluto de 5.000 millones de dólares. La decisión
se ha tomado tras haber llamado a declarar a los altos directivos
de estas empresas, que acumularon unos beneficios conjuntos
de 33.000 millones de dólares en el último
trimestre, con un incremento medio de las ganancias del
59%.
Esta
sería la segunda vez en la historia del sector que
las empresas tendrían que pagar un impuesto especial
y único. La primera fue en 1974, en paralelo con
la gran crisis energética de aquellos años.
La medida, sin embargo, ha sido criticada por los demócratas,
que quieren ir mucho más allá, y valoran este
movimiento de los republicanos como un intento de eludir
el auténtico debate político. Para el partido
de la oposición este se concentra en determinar si,
tal y como publicaba ayer el Washington Post, el
vicepresidente Cheney mantuvo reuniones con las compañías
petroleras para diseñar una política energética
a la medida.
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