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La
Comisión Europea ha detallado todas sus previsiones
macroeconómicas, que contemplan una reactivación
del crecimiento, mayores tensiones inflacionistas, y una
cierta estabilización en el precio del crudo y en
el cambio del euro. Para España, eleva sus previsiones
de mejora del PIB.
El informe de otoño de la Comisión Europea
ha tenido que seguir la línea de otras instituciones
y revisar a la baja sus previsiones de crecimiento para
la eurozona. Pero reflejan una creciente expansión
de la eurozona desde el 1,3% del PIB previsto para este
año hasta el 1,9% estimado para 2006 y el 2,1% para
2007.
Esta reactivación del ritmo de crecimiento estará
acompañada de tensiones inflacionistas mayores de
las pronosticadas con anterioridad. Bruselas baraja una
subida de los precios del 2,3% este año, frente al
1,9% augurado en abril. Para el próximo año
la revisión al alza elevará la cifra de inflación
del 1,5% hasta el 2,2%, lo que supondría el sexto
año consecutivo de incumplimiento del objetivo límite
del 2% fijado por el BCE.
Una amenaza común tanto para el crecimiento como
para la inflación será el precio del crudo,
si bien la Comisión Europea baraja una cotización
media del barril de petróleo de 55 dólares
para este año, de 61,40 dólares para 2006
y una moderación hasta los 60,30 dólares en
el ejercicio 2007. En el mercado de divisas prevé
una cotización media del euro de 1,21 dólares
para 2006 y de 1,22 dólares para 2007.
La economía española seguirá siendo
una de las más dinámicas de la UE. Bruselas
ha elevado su estimación de crecimiento para este
año al 3,4%. En el próximo ejercicio se moderará
al 3,2%, y al 3% en 2007. La Comisión Europea advierte
a España de los riesgos de la baja productividad,
el elevado IPC, los desequilibrios del sector exterior
y las rigideces del mercado laboral.
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