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Martes 15 de noviembre de 2005 
 
Las investigaciones por los casos de corrupción llegan hasta Lula
 

Hacía semanas que el Gobierno brasileño no se veía en un aprieto como el que está sufriendo estos días. Los rumores de dimisión del ministro de Economía, Antonio Palocci, siguen circulando a pesar de los esfuerzos de Lula para contenerlos y, para colmo, mañana en el Congreso comienzan a desfilar por una comisión de investigación (CPI) personas directamente relacionadas con el presidente brasileño.

Mañana, en la CPI de los bingos, declarará el actual presidente del Servicio Brasileño de Apoyo de la Micro y Pequeña Empresa (Sebrae), Paulo Okamoto. Este funcionario fue en 1989 el tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y aseguró en los medios de comunicación del país que había pagado un préstamo contraído personalmente por el presidente del Gobierno por valor de 29.436 reales (11.408 euros).

Además, también está previsto que se interrogue al hermano mayor de Lula, Genival Inacio da Silva, a quien se le acusa de tráfico de influencias. Al parecer, él fue el que ejerció de intermediario entre el empresario portugués Emidio Mendes (uno de los propietarios de Riviera Group) y la petrolera estatal Petrobras. El hermano del presidente, según estas denuncias, promovió un encuentro en la sede del Gobierno entre Mendes y el asesor especial de la Presidencia, César Álvarez, y el jefe de Gabinete de Presidencia, Gilberto de Carvalho. Una semana después, el empresario luso visitó la sede de Petrobras. Y posteriormente se firmó un acuerdo de cooperación entre Riviera Group y la petrolera en el área de importación y distribución de alcohol combustible en Europa.

Lula y Palocci. Las investigaciones mantienen rodeado a Lula y también a su hombre fuerte en el Gobierno, Antonio Palocci. Según asegura hoy el diario brasileño O'Globo, Lula defenderá personalmente la permanencia del ministro de Economía en el Gobierno en la declaración que realizará en el Senado el día 22 en la Comisión de Asuntos Económicos. La decisión la habría tomado después de una conversación telefónica con Palocci en la que el ministro habría dejado claro su intención de rebatir todas las denuncias que le relacionan en los casos de corrupción y de aclarar cualquier duda al respecto.

Al parecer, Lula pasó todo el día de ayer reunido con asesores y ministros, incluido el presidente del Banco Central de Brasil (BC), Henrique Meirelles, analizando la situación. Según explica el mencionado diario, algunos de estos asesores están intentando convencer a Lula de que la situación tiene un límite y que en el caso de que aparezca una nueva denuncia grave contra Palocci, Lula debería dar marcha atrás y dejar de mostrar su apoyo explícito al ministro.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.