Hacía
semanas que el Gobierno brasileño no se veía
en un aprieto como el que está sufriendo estos días.
Los rumores de dimisión del ministro de Economía,
Antonio Palocci, siguen circulando a pesar de los esfuerzos
de Lula para contenerlos y, para colmo, mañana en
el Congreso comienzan a desfilar por una comisión
de investigación (CPI) personas directamente relacionadas
con el presidente brasileño.
Mañana,
en la CPI de los bingos, declarará el actual presidente
del Servicio Brasileño de Apoyo de la Micro y Pequeña
Empresa (Sebrae), Paulo Okamoto. Este funcionario fue en
1989 el tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) de
Lula y aseguró en los medios de comunicación
del país que había pagado un préstamo
contraído personalmente por el presidente del Gobierno
por valor de 29.436 reales (11.408 euros).
Además,
también está previsto que se interrogue al
hermano mayor de Lula, Genival Inacio da Silva, a quien
se le acusa de tráfico de influencias. Al parecer,
él fue el que ejerció de intermediario entre
el empresario portugués Emidio Mendes (uno de los
propietarios de Riviera Group) y la petrolera estatal Petrobras.
El hermano del presidente, según estas denuncias,
promovió un encuentro en la sede del Gobierno entre
Mendes y el asesor especial de la Presidencia, César
Álvarez, y el jefe de Gabinete de Presidencia, Gilberto
de Carvalho. Una semana después, el empresario luso
visitó la sede de Petrobras. Y posteriormente se
firmó un acuerdo de cooperación entre Riviera Group
y la petrolera en el área de importación y
distribución de alcohol combustible en Europa.
Lula
y Palocci. Las investigaciones mantienen rodeado
a Lula y también a su hombre fuerte en el Gobierno,
Antonio Palocci. Según asegura hoy el diario brasileño
O'Globo, Lula defenderá personalmente la permanencia
del ministro de Economía en el Gobierno en la declaración
que realizará en el Senado el día 22 en la
Comisión de Asuntos Económicos. La decisión
la habría tomado después de una conversación
telefónica con Palocci en la que el ministro habría
dejado claro su intención de rebatir todas las denuncias
que le relacionan en los casos de corrupción y de
aclarar cualquier duda al respecto.
Al
parecer, Lula pasó todo el día de ayer reunido
con asesores y ministros, incluido el presidente del Banco
Central de Brasil (BC), Henrique Meirelles, analizando la
situación. Según explica el mencionado diario,
algunos de estos asesores están intentando convencer
a Lula de que la situación tiene un límite
y que en el caso de que aparezca una nueva denuncia grave
contra Palocci, Lula debería dar marcha atrás
y dejar de mostrar su apoyo explícito al ministro.
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