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Miércoles 16 de noviembre de 2005 
 
El Gobierno brasileño cree que la crisis política ha comenzado a remitir
 

El Gobierno brasileño es optimista a pesar de que esta semana se ha complicado el panorama con las denuncias contra el ministro de Economía, Antonio Palocci, acusaciones que hoy se encargará de desmontar en el Senado. Fuentes próximas a la Administración aseguran que las comisiones de investigación ni han probado, ni probarán, nada contra Palocci ni contra Lula. Por este motivo consideran que la crisis ha comenzado a remitir a pesar de los esfuerzos de la oposición por mantener al Ejecutivo brasileño bajo presión.

Estas mismas fuentes afirman que lo único que han encontrado las comisiones parlamentarias de investigación (CPI) han sido irregularidades en la financiación de las campañas políticas, en todas, no sólo en la que llevó a Lula al poder. Irregularidades que, según aseguran, son habituales en Brasil, donde es el sector privado el que da dinero para financiar las campañas. El problema es que parte de esas empresas no lo declaran.

La crisis en la prensa. No obstante, las CPI siguen generando mucho ruido y ocupando gran parte de las páginas de los periódicos brasileños. De hecho, buena parte de los diarios han aumentado su número de páginas y, según se comenta en los ambientes políticos están sacando partido de la crisis puesto que las tiradas y las audiencias han crecido.

Las informaciones se nutren fundamentalmente de las filtraciones de los miembros de las CPI, comisiones que se han convertido en un instrumento político aprovechado por la oposición para adelantar la campaña de las elecciones presidenciales que se celebrarán en 2006 y desgastar al Gobierno de Lula.

No obstante, las CPI tienen fecha de caducidad. Menos una de ellas que ha logrado un aplazamiento para que se cierre más tarde, el resto terminará en diciembre. A partir de ese momento, el barullo generado por los escándalos de corrupción tenderá a desaparecer y el Gobierno podrá respirar tranquilo.

No obstante, desde el Ejecutivo, se reconoce que la popularidad de Lula ha descendido debido a los escándalos, aunque consideran que sigue siendo muy elevada y que la crisis se superará sin problemas.

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.