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Lunes 14 de noviembre de 2005 
 
Lula garantiza que Palocci permanecerá al frente del Ministerio de Economía
 

Los inversores internacionales están muy atentos a los acontecimientos que puedan ocurrir en el seno del equipo económico del Gobierno de Lula. La posibilidad de que el artífice del proceso de reducción de la deuda, el secretario del Tesoro, Joaquim Levy, se vaya de la Administración para ocupar un puesto en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, sobre todo, los rumores sobre la dimisión del ministro de Economía, Antonio Palocci, han generado nerviosismo. Lula ha asegurado que Palocci no se moverá de su cartera.

El presidente brasileño, a través de un portavoz, ha querido dejar claro que mantendrá en su puesto al ministro de Economía y que no habrá combios en su política económica. En declaraciones a Reuters, estas fuentes aseguran que la política económica de Brasil "permanece enteramente bajo su responsabilidad (la del presidente) o de la persona a quien ha elegido para ello, el ministro Antonio Palocci".

Estas declaraciones se producen después de los intensos rumores que han circulado en los últimos días por Brasil sobre la posibilidad de que Palocci dimitiera. El ministro de Economía tiene dos frentes abiertos.

Discrepancias con Rousseff. Por un lado, las discrepancias entre Palocci y la ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, son cada día más obvias. En una reciente entrevista Rousseff asegura que el plan a largo plazo del Gobierno para lograr disciplina fiscal es rudimentario y perjudicará la expansión económica.

Estas disputas públicas entre los miembros del Gobierno por la política económica han disgustado a Lula, quien ha hecho un llamamiento para que los ministros eviten mostrar en público sus divergencias. Más aún cuando los casos de corrupción siguen dando que hablar en Brasil, escándalos que han salpicado a Palocci tras las denuncias realizadas contra él por varios colaboradores suyos durante la época en que fue alcalde de Ribeiro Preto. En estos momentos, una comisión de investigación en el Congreso indaga sobre estas acusaciones.

Los inversores están preocupados por lo que pueda pasar. Una muestra de ello es la actitud del banco alemán Deutsche Bank que el viernes recortó la recomendación para la deuda externa de Brasil a 'neutral' desde 'sobreponderar', lo que significa una reducción de la exposición a los títulos de este país latinoamericano debido a que la entidad teme que el mercado, con la prima de riesgo de Brasil en mínimos, opte por ignorar los riesgos políticos que entrañan los casos de corrupción y, sobre todo, el hecho de que el ministro de Economía pueda estar envuelto en ellos.

La salida de Levy. Pero además, también preocupa el hecho de que el secretario del Tesoro, Joaquim Levy, pueda abandonar su cargo para formar parte del equipo del BID como gerente de planificación estratégica. Este hombre es el responsable del control fiscal de la reducción de la deuda que ha experimentado el país. En septiembre de 2005, la deuda externa de Brasil sumaba 183.800 millones de reales (72.754 millones de euros), un 16,6% menos que a finales del año anterior, según datos divulgados en un informe de Dresdner Kleinwort Wassertein. Ahora representa un 9,7% del PIB frente al 11,9% de diciembre de 2004. Respecto de la deuda interna, entre diciembre de 2004 y septiembre de 2005, su volumen ha descendido un 11,5% hasta los 1,2 billones de reales (490.441 millones de euros), lo que representa un 75% del PIB. En total la deuda pública neta representa en estos momentos el 51% del PIB.

En definitiva, los inversores internacionales temen que se pueda dar un giro en la política económica del Gobierno que acabe con la disciplina fiscal y la estrategia ortodoxa puesta en marcha para combatir la inflación y enderezar las variables macroeconómicas.

 

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