| La
mediación del Gobierno de Japón en el 'caso
Fujimori' ha abierto una crisis en las relaciones diplomáticas
entre Lima y Tokio. Las autoridades de Perú han anunciado
que 'dan por terminadas' las funciones del embajador peruano
en Japón, Luis Macchiavello, tras las declaraciones
realizadas por el Ejecutivo japonés en las que se
asegura que el ex presidente no ha cometido ningún
delito, por lo que no tiene restricciones para entrar o
salir del país.
Sin
embargo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores
de Japón en Tokio, Akira Chiba, ha asegurado que
no ha sido notificado formalmente de la medida de Perú.
El funcionario ha declarado a la prensa regional que los
embajadores no se retiran por medio de comunicados y que
esperan más información por parte de las autoridades
peruanas.
Además,
el Gobierno de Japón ha pedido a Chile que se considere
la nacionalidad japonesa de Fujimori en el proceso de extradición
que ha iniciado Perú. Unas declaraciones que han
complicado aún más las relaciones diplomáticas
entre Tokio y Lima y que han obligado a la Cancilleria peruana
a asegurar que el ex presidente peruano entró en
la capital chilena con pasaporte peruano, por lo que Fujimorí
optó por la propia nacionalidad de Perú.
Relaciones
difíciles. El actual mandatario peruano,
Alejandro Toledo, había solicitado en dos ocasiones
la extradición del ex pre4sidente. La primera petición
se realizó el 13 de junio de 2002, en la que se acusaba
al mandatario de haber autorizado la muerte de 15 personas
en 1991 y la segunda, el 25 de junio de 2003, para que Fujimori
respondiese por el pago de 15 millones de dólares
(12 millones de euros) para permitir que Montesinos se fugara
a Panamá.
Aunque hay otros siete expedientes preparados, el Poder
Judicial está esperando a que Japón emita
alguna respuesta. Pero la única contestación
que se ha obtenido desde el país asiático
han sido las declaraciones que el miércoles hizo
el embajador nipón en Lima, Hitoshiro Ishida, quien
considera que en la demanda de extradición los indicios
para cumplir la petición no son suficientemente claros.
Según
Ishida, el pasado mes de junio Japón solicitó
al Gobierno de Perú que acreditase con pruebas los
cargos penales atribuidos a Fujimori, algo que, hasta la
fecha, aún no se ha producido.
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