| El presidente de Ecuador,
Alfredo Palacios, está empeñado en cambiar la Constitución.
El mandatario, que está en el poder por una decisión del Congreso,
tras la destitución de Lucio Gutiérrez, no consigue que los parlamentarios
le respalden ahora. Sin embargo, Palacios no desiste en su intento y busca fuera
del Parlamento el apoyo que dentro no tiene. El presidente
intenta conectar con los sectores social de la sociedad civil. Ha detectado que
existe en la población un deseo latente de cambiar las reglas vigentes
del juego democrático en el país. Y quiere aprovecharlo. Al fín
y al cabo las urnas no le llevaron al poder. Mientras,
los debates en el Congreso se hacen interminables. Los diputados discuten qué
tipo de reforma política necesita el país. Hasta el momento no hay
ningún avance. Las diferencias entre los parlamentarios y el presidente
están muy marcadas. Palacios aboga por un cambio total del sistema político.
Los parlamentarios mantienen una posición más moderada. Aceptan
reformas a la constitución, pero se oponen a una transformación
completa del orden constitucional. Los congresistas
dicen que si en Ecuador se inicia ahora el proceso constituyente podría
volver el caos. Aseguran que las instituciones del país están debilitadas.
Por ejemplo, falta la estructura actualmente prevista para poder dar a paso a
un periodo de cambio constitucional. La Corte Suprema, encargada de firmar el
decreto correspondiente, sencillamente no existe. Antes de ser destituido, Lucio
Gutiérrez disolvió el órgano supremo del poder judicial en
el país y todavía no hay recambio. Palacio
argumenta que bastaría con que la propia presidencia convocara un referéndum
en el que los ecuatorianos manifestasen su deseo de cambiar la constitución
para que el proceso constituyente tuviera válidez legal. Sin embargo, no
se atreve a hacerlo. Quiere que alguna de las instituciones que sí están
en funcionamiento (el Congreso o el Tribunal Supremo Electoral) apoyen su proyecto. Hasta
el momento, el mandatario se ha aliado con organizaciones de la más diversa
índole: Grupos sindicales, agrupaciones sociales y representantes de las
minorías. Y, en eso sigue, intentando reunir una fuerza popular significativa
para convencer al Congreso de que sólo existe una salida a la crisis institucional
del país. La suya, por supuesto. Pero en la posición,
aparentemente unitaria de los congresistas existe una importante fractura: El
Partido de la Sociedad Patriótica de Ecuador, que lidera Lucio Gutiérrez
desde la prisión, y su esposa, Ximena Bohórquez, desde el Parlamento,
también está a favor de la Constituyente. Lo malo es que está
en contra de Palacio. Y también que su grupo en un Congreso absolutamente
atomizado no cuenta con suficiente diputados para promover el cambio.
Ximena Bohórquez ha explicado a Americaeconomica.com que la Constituyente
es la única opción para salir de la crisis por la que pasa. De hecho,
su esposo intentó llevarla a cabo, pero no pudo hacerlo. Sin embargo, para
la diputada, este proceso debería nacer de un Ejecutivo legítimo
y con autoridad moral. Dos calificativos que el Gobierno de Palacios no tiene,
según la esposa del ex mandatario. A pesar de
las aparente discrepancias, toda la Cámara Baja coincide en intentar bloquear
del Congreso y del Partido de la Sociedad Patriótica se dirigen en un mismo
sentido: no quieren que Palacios, que no fue elegido directamente por el pueblo,
cambie el orden institucional. Algo que le permitiría mantenerse en el
poder, puesto que ya tendría el consentimiento manifiesto de todos los
ecuatorianos. El mandatario se defiende acusando a
los "partidos tradicionales" de no admitir el cambio porque supondría
su desaparición en la escena política del país. |