Viernes 11 de noviembre de 2005
 
La producción industrial cae un 2% en septiembre
 
La fortaleza del real, un lastre para la economía brasileña
G. Velasco
 

Los esfuerzos del Banco Central de Brasil (BC) por contener la furia alcista del real frente a la divisa estadounidense a través de la compra de dólares parecen inútiles. La moneda brasileña bate cada día un nuevo récord y acumula en lo que va de año una revalorización de casi el 30% frente al 10% de media de los seis mayores países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú). Esta apreciación ha comenzado a afectar a las exportaciones, uno de los apoyos tradicionales del sector productivo del país. Y para colmo la demanda interna también empieza a fallar porque la capacidad de endeudamiento de las familias se agota.

Según los últimos datos divulgados por el Centro de Industrias del Estado de Sao Paulo (Ciesp), el panorama para la industria brasileña es sombrío. La combinación que supone mantener un tipo de cambio alto, que afecta a las ventas al exterior, y unos tipos de interés elevados (19%), que hacen mella en la capacidad de endeudamiento de los hogares, se ha traducido en una reducción de la producción industrial de las empresas del 2% en septiembre. El dato ha sorprendido a los economistas y las voces que reclaman mayor agresividad a la hora de reducir la tasa selic han vuelto a subir de tono.

Una muestra de que las familias han puesto freno al crecimiento de sus gastos es que el crédito al consumo ha caído casi un 7% en el tercer trimestre desde un volumen de 2.150 millones de reales (851 millones de euros) en el segundo hasta 2.010 millones (795 millones de euros).

Una inquietante tendencia. Esta inquietante tendencia puede revertirse si el BC acelera, tal y como reclaman los empresarios, el proceso de reducción de los tipos de interés. En este momento, la tasa selic se encuentra situada en el 19% tras dos reducciones consecutivas. El BC considera que la relajación de la política monetaria no ha puesto en peligro el objetivo de inflación para este año y, de hecho, hace unas semanas anunció que a partir de 2006 las reuniones del Comité de Política Monetaria (Copom) no serán como hasta ahora, cada 30 días, sino cada 44, una decisión que según explicó el BC, se justifica en el hecho de que la economía del país se ha estabilizado y ya no es necesario estar tan encima de la política de tipos de interés.

Pero esta semana también se ha conocido otro dato poco alentador. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), la inflación se situó en el 0,75% en el mes de octubre. Un dato muy superior al 0,44% de septiembre y el más elevado en los últimos seis meses. En lo que va de año, el alza de los precios es ya del 4,73%, una cifra que se acerca peligrosamente a la meta que se ha fijado el Gobierno, un 5,1%.

El dólar, sin fuerza frente al real. De forma que es posible que el BC no pueda atender las demandas del sector industrial, de la misma manera que no logra reducir la apreciación del real a pesar de que las empresas han pedido reiteradamente una actuación más enérgica en el mercado cambiario para animar al decaído dólar.

De momento, las exportaciones no se han resentido en apariencia. En el mes de octubre, las ventas al exterior permitieron lograr un superávit comercial de 3.686 millones de dólares (3.154 millones de euros), un 22,7% más que en el mismo periodo del año anterior. Pero igual de cierto es que la cifra conseguida es un 14,85% inferior a los 4.329 millones (3.704 millones de euros) de excedente conseguido un mes antes. Ese es el motivo del desasosiego de los empresarios y por eso piden contundencia a la hora de atajar la apreciación del real, una revalorización que hace perder competitividad a sus productos.

Sin embargo, no todas las empresas están disgustadas con esta situación. Es cierto que los exportaciones sufren, pero también lo es que las grandes empresas brasileñas, privadas y estatales, como Vale do Rio Doce o Petrobras, están aprovechando el auge de la moneda brasileña frente al dólar para adquirir activos estadounidenses y también para salir de compras por los países del subcontinente aprovechando la fortaleza del real respecto al resto de monedas latinoamericanas.

Y mientras la actividad productiva sufre, con mayor o menor rigor, los embates de los tipos de interés y de cambio, los mercados financieros se benefician de la situación. Los inversores están encantados con Brasil y el Gobierno de Lula está aprovechando la situación para hacer caja.

Alegría en el sector financiero. Esta semana, el Estado brasileño ha decidido aprovechar el tirón que tiene su papel entre los inversores internacionales y ha adelantado una emisión de deuda prevista para 2006 por valor de 500 millones de dólares (424,8 millones de euros). Este dinero tendrá como destino engrosar las reservas del país, una hucha que ahora tiene 61.299 millones de dólares (52.359 millones de euros).

La emisión forma parte de un bono global a diez años que vencerá en marzo de 2015 y que se lanzó en febrero de este año, para posteriormente reabrirlo en junio. En total, el Estado brasileño ha captado a través de este bono global 2.100 millones de dólares (1.784 millones de euros). Esta emisión tenía previsto realizarse en 2006 puesto que el Tesoro ya ha concluido su programa de captación de recursos para este año, sin embargo, las buenas condiciones financieras han decidido al Estado brasileño a adelantar las emisiones previstas para el año próximo. El Gobierno pretende recaudar entre 2006 y 2007 en los mercados internacionales 9.000 millones de dólares (7.647 millones de euros), de ese total ya ha captado 3.000 millones (2.549 millones de euros).

Los títulos emitidos tienen un cupón anual del 7,875%, con un diferencial respecto a los bonos del Tesoro de EEUU a amortizar en el mismo plazo de 312 puntos básicos. El Tesoro brasileño ha aprovechado la reducción de la prima de riesgo que se ha producido después de que la agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) elevara la perspectivas de los ratings de la deuda del país a largo plazo (en moneda extranjera y local) de 'estable' a 'positiva'. A los analistas de S&P les gusta especialmente el arrojo con el que el Gobierno ha emprendido la tarea de reducción de la deuda externa.

La deuda externa se reduce. En septiembre de 2005, la deuda externa de Brasil sumaba 183.800 millones de reales (72.754 millones de euros), un 16,6% menos que a finales del año anterior, según datos divulgados en un informe de Dresdner Kleinwort Wassertein. Ahora representa un 9,7% del PIB frente al 11,9% de diciembre de 2004.

Menos contundente es la reducción de la deuda interna. Entre diciembre de 2004 y septiembre de 2005, su volumen ha descendido un 11,5% hasta los 1.2 billones de reales (490.441 millones de euros), un 75% del PIB. Pero, en cambio, sí se ha producido un gran avance en la mejora del perfil de la deuda doméstica, estrategia que ha sido recompensada por los inversores.

El Gobierno de Lula ha hecho un esfuerzo por reducir el peso que tiene la deuda vinculada al tipo de cambio o la tasa selic respecto al total. Según los últimos darosdel BC, el porcentaje de los bonos denominados prefijados (aquellos que no están indexados ni a la tasa selic ni a los precios ni al tipo de cambio y que tienen un valor definido en el momento de emisión) respecto al total de la deuda interna se ha incrementado hasta el 25,76% hasta sumar 240.390 millones de reales (88.767 millones de euros), un volumen nunca visto desde que el Ministerio de Hacienda inició la serie histórica de títulos prefijados en diciembre de 1999. Como muestra de este incremento basta un dato. En enero de 2003, cuando Lula llegó al poder, el porcentaje de deuda prefijada era del 1,91% del total.

Menos exposición al tipo de cambio. Mientras que estos bonos aumentan su peso, otros lo reducen poco a poco. Es el caso de los títulos indexados a la evolución de los tipos de interés, cuyo porcentaje del total de la deuda ha caído desde el 55,85% en agosto al 54,33% en septiembre hasta alcanzar los 507.000 millones de reales (187.218 millones de euros). También se reduce el volumen de bonos vinculados al tipo de cambio, que ha pasado a representar el 3,82% desde el 4,11% de agosto hasta situarse en los 35.600 millones (13.145 millones de euros), y apenas representan nada respecto al PIB.

Esta estrategia permite al Gobierno reducir la vulnerabilidad de la deuda a los tipos de interés y de cambio, algo que siempre suele ser premiado con un descenso de la prima de riesgo. Esta buena situación financiera también puede ser aprovechado por las empresas del país. Algunos expertos han augurado un boom de las emisiones corporativas en los próximos meses.

Sin embargo este idílico panorama, en lo que se refiere al sector financiero, también tiene sombras. Los escándalos de corrupción y la crisis generada en el seno del Gobierno y en el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula ha generado recelos entre los inversores. Esta misma semana, el banco alemán Deutsche Bank recortó la recomendación para la deuda externa de Brasil a 'neutral' desde 'sobreponderar', lo que significa una reducción de la exposición a los títulos de este país latinoamericano. ¿El motivo? La entidad teme que el mercado, con la prima de riesgo de Brasil en mínimos, opte por ignorar los riesgos políticos que entraña los casos de corrupción y, sobre todo, el hecho de que el ministro de Economía, Antonio Palocci, pueda verse en algún momento salpicado por los casos de corrupción.

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