| Se veía
venir y ha terminado por pasar. El irresistible ascenso protagonizado
por Google desde que empezó a cotizar en bolsa en agosto
de 2004 se ha convertido en un problema para Microsoft. Sin embargo,
hasta ahora, la empresa de Bill Gates y la compañía
de Larry Page y Sergei Bin no se habían enfrentado directamente.
Pero el combate esperado por todo el sector tecnológico estadounidense
ya estaría teniendo lugar. Por el momento, eso sí,
sin que los detalles hayan trascendido.
Por lo menos, a través de los grandes
medios de comunicación. Otra cosa son los “blogs”
donde desde hace semanas se siguen con inusitada pasión las
conversaciones que los responsables de Timer Warner tienen con varias
compañías tecnológicas con la intención
de venderles una participación de America On Line (AOL).
Los ejecutivos de la major valoran en 20.000 millones de dólares
(16.935 millones de euros) el 100% del capital de su filial de Internet.
A partir de ahí, y según el
volumen de participación que los interesados quieran comprar
se fijarán los precios. Richard Parsons, el criticado consejero
delegado de Time Warner, apuesta por conseguir un buen acuerdo que
incluirá necesariamente el pago en efectivo de la operación.
Otro tipo de pacto no sería fácilmente admitido por
los accionistas de una empresa que, animados por el famoso y controvertido
financiero Carl Icham, empiezan a exigir un aumento del valor de
los títulos o, en su defecto, la defenestración de
los actuales responsables de la compañía.
De modo que este primer combate entre los
dos colosos del sector tecnológico estadounidense se decidirá
así. Ganará quién pague más. Google
ha buscado un aliado en la batalla y compite con el apoyo de Comcast,
un gigante de la televisión por cable que hace un par de
años se atrevió a intentar comprar Disney. Sin conseguirlo,
por supuesto. En medio de la discusión han aparecido dos
nuevos contendientes, cuyo interés por el asunto consiste
básicamente en obligar a los dos grandes rivales a pagar
mucho más de lo que les hubiera gustado.
Se trata de dos enemigos de gran relevancia
para la partida: Rupert Murdoch, el magnate australiano que ha vuelto
con fuerza a apostar por Internet y de Yahoo, una empresa que sí
podría encontrarse con problemas serios si finalmente AOL
llega a un acuerdo con Microsoft o Google.
Según los comentaristas de los “blogs”
especializados el interés de estos nuevos jugadores beneficia,
y mucho, a Parsons que aspira ahora a conseguir ventajas adicionales
que jamás se hubiera planteado antes.
Por ejemplo, asegurarse que la gestión
no se le escapa de las manos en caso de fusión de plataformas
o a desligar en su negociación con Google, el dinero necesario
para formalizar la asociación del coste derivado de los servicios
de búsqueda en la Red que, en estos momento proporciona este
buscador a AOL.
Sobre todo porque Microsoft podría
estar de acuerdo en que Yahoo se hiciera cargo de esta tarea para
consolidar la interconexión de las plataformas de mensajes
instantáneos de MSN y Yahoo que ya esta en marcha y que podría
devenir casi en un monopolio mundial si la filial de Time Warner
termina por entrar también en la alianza.
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