Viernes 11 de noviembre de 2005
 
Microsoft y Google luchan por conseguir una participación en AOL Time Warner
 
El combate del siglo
Jane Stacy
 

Se veía venir y ha terminado por pasar. El irresistible ascenso protagonizado por Google desde que empezó a cotizar en bolsa en agosto de 2004 se ha convertido en un problema para Microsoft. Sin embargo, hasta ahora, la empresa de Bill Gates y la compañía de Larry Page y Sergei Bin no se habían enfrentado directamente. Pero el combate esperado por todo el sector tecnológico estadounidense ya estaría teniendo lugar. Por el momento, eso sí, sin que los detalles hayan trascendido.

Por lo menos, a través de los grandes medios de comunicación. Otra cosa son los “blogs” donde desde hace semanas se siguen con inusitada pasión las conversaciones que los responsables de Timer Warner tienen con varias compañías tecnológicas con la intención de venderles una participación de America On Line (AOL). Los ejecutivos de la major valoran en 20.000 millones de dólares (16.935 millones de euros) el 100% del capital de su filial de Internet.

A partir de ahí, y según el volumen de participación que los interesados quieran comprar se fijarán los precios. Richard Parsons, el criticado consejero delegado de Time Warner, apuesta por conseguir un buen acuerdo que incluirá necesariamente el pago en efectivo de la operación. Otro tipo de pacto no sería fácilmente admitido por los accionistas de una empresa que, animados por el famoso y controvertido financiero Carl Icham, empiezan a exigir un aumento del valor de los títulos o, en su defecto, la defenestración de los actuales responsables de la compañía.

De modo que este primer combate entre los dos colosos del sector tecnológico estadounidense se decidirá así. Ganará quién pague más. Google ha buscado un aliado en la batalla y compite con el apoyo de Comcast, un gigante de la televisión por cable que hace un par de años se atrevió a intentar comprar Disney. Sin conseguirlo, por supuesto. En medio de la discusión han aparecido dos nuevos contendientes, cuyo interés por el asunto consiste básicamente en obligar a los dos grandes rivales a pagar mucho más de lo que les hubiera gustado.

Se trata de dos enemigos de gran relevancia para la partida: Rupert Murdoch, el magnate australiano que ha vuelto con fuerza a apostar por Internet y de Yahoo, una empresa que sí podría encontrarse con problemas serios si finalmente AOL llega a un acuerdo con Microsoft o Google.

Según los comentaristas de los “blogs” especializados el interés de estos nuevos jugadores beneficia, y mucho, a Parsons que aspira ahora a conseguir ventajas adicionales que jamás se hubiera planteado antes.

Por ejemplo, asegurarse que la gestión no se le escapa de las manos en caso de fusión de plataformas o a desligar en su negociación con Google, el dinero necesario para formalizar la asociación del coste derivado de los servicios de búsqueda en la Red que, en estos momento proporciona este buscador a AOL.

Sobre todo porque Microsoft podría estar de acuerdo en que Yahoo se hiciera cargo de esta tarea para consolidar la interconexión de las plataformas de mensajes instantáneos de MSN y Yahoo que ya esta en marcha y que podría devenir casi en un monopolio mundial si la filial de Time Warner termina por entrar también en la alianza.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.