Viernes 11 de noviembre de 2005
 
Las incertidumbres sobre la contabilidad corporativa, otra vez en Wall Street
 
El veneno de los números
G. Watson
 

Las investigaciones que realiza el supervisor bursátil de EEUU, la SEC, sobre la forma incorrecta en que varias grandes compañías estadounidenses incorporan a sus cuentas los compromisos contraídos con sus empleados, pensiones y cobertura sanitaria, mantienen en vilo a Wall Street.

Una de las implicadas es General Motors, que ayer mismo anunció que volverá a presentar sus cuentas de 2001 en las que puede haber una sobre estimación del beneficio entre el 35% y el 45%. La compañía también anunció que en el segundo trimestre de este año sus pérdidas reales eran de 1.070 millones de dólares, casi cuatro veces más que los 286 millones de dólares anunciados inicialmente.

Dos hechos que han provocado que el precio de las acciones de la gran fabricante de automoción de Detroit se encuentra ahora en el entorno de los 24,6 dólares, las mismas cifras de hace 13 años.

Y ninguna de estas dos revisiones tiene que ver con la investigación principal que realiza el supervisor bursátil de Wall Street sobre la contabilidad de la empresa. Son cuestiones que han ido apareciendo durante el proceso. En el primer caso relacionadas con la valoración errónea de los pagos que los suministradores realizan a la empresa cuando entregan partidas defectuosas de componentes y en el segundo por la depreciación sufrida por el valor real de alguna de las participaciones accionariales que la empresa mantiene en otras compañías.

Pero falta el resultado definitivo de la pieza más importante. Y tampoco hay demasiadas pistas sobre la revisión que el supervisor de los mercados estadounidenses realiza, a cuenta de las pensiones, sobre los informes públicos de otras cinco grandes compañías: Delphi, muy relacionada con General Motors,Ford Motor, Boeing, Navistar y Northwest Airlines.

El asunto, en apariencia menor tiene, sin embargo, puede tener un impacto considerable sobre las valoraciones que los analistas realizan de las fundamentales de estas empresas.
La SEC considera que estas firmas han utilizado un ratio de descuento inflado a la hora de calcular el dinero comprometido a futuro por los compromisos contraídos con sus empleados, derivados de las pensiones y las coberturas sanitarias.

Y como consecuencia han presentado mayores beneficios y disponibilidades de capital de las que realmente les corresponden.

Este ratio es un factor corrector que descuenta la pérdida de valor del dinero a través del tiempo y la amortización de algunos compromisos como las correspondientes a los fallecimientos.

Según algunos columnistas de la prensa especializada, General Motors habría estado aplicando un recorte del 9,5% al valor absoluto de esta cantidad, cifra parecida a la de las otras entidades bajo sospecha. Los expertos aseguran que cada 25 puntos básicos aplicados de más provocan variaciones de más de 2.300 millones de dólares (1.895 millones de euros) que afectan directamente a los beneficios netos finales.

El Congreso estadounidense ha actuado al respecto y ha aprobado una propuesta de ley que permitirá demorar al menos hasta 2007, la aplicación de estas nuevas, y más estrictas reglas sobre la contabilidad de los compromisos contraídos por el pago de pensiones.
El retraso, sin embargo, incluye una penalización para aliviar la difícil situación financiera en la que se encuentra el Fondo de Garantía de Pensiones de EEUU. Las compañías en bancarrota cuyas pensiones tengan que ser abonadas por esta agencia federal, tendrán que abonar un pago anual de 1.250 dólares por empleado, jubilado o activo, durante los tres siguientes al ejercicio en que los jueces levante la suspensión de pagos.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.