| Las investigaciones
que realiza el supervisor bursátil de EEUU, la SEC, sobre la forma incorrecta en que varias grandes
compañías estadounidenses incorporan a sus cuentas
los compromisos contraídos con sus empleados, pensiones y
cobertura sanitaria, mantienen en vilo a Wall Street.
Una de las implicadas es General Motors, que
ayer mismo anunció que volverá a presentar sus cuentas
de 2001 en las que puede haber una sobre estimación del beneficio
entre el 35% y el 45%. La compañía también
anunció que en el segundo trimestre de este año sus
pérdidas reales eran de 1.070 millones de dólares,
casi cuatro veces más que los 286 millones de dólares
anunciados inicialmente.
Dos hechos que han provocado que el precio
de las acciones de la gran fabricante de automoción de Detroit
se encuentra ahora en el entorno de los 24,6 dólares, las
mismas cifras de hace 13 años.
Y ninguna de estas dos revisiones tiene que
ver con la investigación principal que realiza el supervisor
bursátil de Wall Street sobre la contabilidad de la empresa.
Son cuestiones que han ido apareciendo durante el proceso. En el
primer caso relacionadas con la valoración errónea
de los pagos que los suministradores realizan a la empresa cuando
entregan partidas defectuosas de componentes y en el segundo por
la depreciación sufrida por el valor real de alguna de las
participaciones accionariales que la empresa mantiene en otras compañías.
Pero falta el resultado definitivo de la pieza
más importante. Y tampoco hay demasiadas pistas sobre la
revisión que el supervisor de los mercados estadounidenses
realiza, a cuenta de las pensiones, sobre los informes públicos
de otras cinco grandes compañías: Delphi, muy relacionada
con General Motors,Ford Motor, Boeing, Navistar y Northwest Airlines.
El asunto, en apariencia menor tiene, sin
embargo, puede tener un impacto considerable sobre las valoraciones
que los analistas realizan de las fundamentales de estas empresas.
La SEC considera que estas firmas han utilizado un ratio de descuento
inflado a la hora de calcular el dinero comprometido a futuro por
los compromisos contraídos con sus empleados, derivados de
las pensiones y las coberturas sanitarias.
Y como consecuencia han presentado mayores
beneficios y disponibilidades de capital de las que realmente les
corresponden.
Este ratio es un factor corrector que descuenta
la pérdida de valor del dinero a través del tiempo
y la amortización de algunos compromisos como las correspondientes
a los fallecimientos.
Según algunos columnistas de la prensa
especializada, General Motors habría estado aplicando un
recorte del 9,5% al valor absoluto de esta cantidad, cifra parecida
a la de las otras entidades bajo sospecha. Los expertos aseguran
que cada 25 puntos básicos aplicados de más provocan
variaciones de más de 2.300 millones de dólares (1.895
millones de euros) que afectan directamente a los beneficios netos
finales.
El Congreso estadounidense ha actuado al respecto
y ha aprobado una propuesta de ley que permitirá demorar
al menos hasta 2007, la aplicación de estas nuevas, y más
estrictas reglas sobre la contabilidad de los compromisos contraídos
por el pago de pensiones.
El retraso, sin embargo, incluye una penalización para aliviar
la difícil situación financiera en la que se encuentra
el Fondo de Garantía de Pensiones de EEUU. Las compañías
en bancarrota cuyas pensiones tengan que ser abonadas por esta agencia
federal, tendrán que abonar un pago anual de 1.250 dólares
por empleado, jubilado o activo, durante los tres siguientes al
ejercicio en que los jueces levante la suspensión de pagos.
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