| Cuando surgió
la radio, en pleno siglo XX, ésta se convirtió en
la gran competidora de la prensa escrita. Luego, vino la televisión.
Fue el momento más difícil de la radio. Muchos pronosticaron
que desaparecería. Si el ferrocarril acabó con la
diligencia, la televisión acabaría con la radio.
En todos los países de Europa, los gobiernos
se montraron muy celosos del nuevo medio. Y, en España, en
plena República, en 1934, una ley decretó que la radiodifusión
era un servicio cuya titularidad correspondía al Estado.
Este principio se haría luego extensivo
a la televisión. Hasta la Guerra Civil, España no
tuvo una radio oficial.
En
ese momento, además de radio estatal, existen cuatro cadenas
nacionales, que se reparten la audiencia, casi en su totalidad.
Estas son: la SER, con un 45%, Onda Cero, con un 23%, COPE, con
un 21%, y Punto Radio, con 1% de audiencia. El resto, el 10% se
reparte en un amplio conjunto de emisoras.
Y
aquí reside uno de los más graves problemas. La proliferación
de emisoras, que operan sin licencia, coloca a las legales en una
situación muy delicada. La Asociación Española
de Radiodifusión Comercial (AERC) subraya la pasividad de
las autoridades como principal causa del problema. Según
un informe de esta Asociación, el número de frecuencias
piratas es 2.928. Además, las emisoras municipales alcanzan
el número de 509. Lo que significa que el total de ilegales
casi triplica al de legales.
El
pasado año estuvo señalado por el nacimiento de Punto
Radio. Inició sus emisiones oficiales el pasado 6 de septiembre,
entonces a través de 46 emisoras.
El
problema que se plantea es saber si hay mercado para cuatro cadenas.
Muchos son los que opinan que esta última cadena, Punto Radio,
acabará cerrando o fusionándose con otras. Y aquí
viene el recuerdo de Antena 3. Punto Radio presenta dos aspectos,
más o menos diferenciados de los demás. En
primer lugar, el escaso número de empleados y en segundo
lugar que la programación la confía a distintas productoras,
lo que es una imitación de lo que hacen las distintas televisiones.
Y todo esto en un contexto muy variado. Si
los periódicos tradicionales, se encuentran amenazados por
la prensa gratuita, todos los medios, la radio incluida, tienen
que reflexionar sobre la presencia de Internet. Hasta ahora, la
radio daba la información, en el mismo momento en que se
producía. La televisión también lo puede hacer,
pero con más dificultades. Ahora la radio tiene que competir
con Internte, lo que añade una nueva dificultad. Si la radio
fue capaz de resistir la competencia de la televisión y,
además, fue capaz de crecer, ahora es de esperar que pueda
soportar esta nueva tecnología.
Las tres principales cadenas privadas de radio,
la SER, Onda Cero y la COPE, aumentaron su volumen de negocio en
el pasado año, un 5,8%, lo que se debió al buen comportamiento
de la publicidad, por segundo año consecutivo, después
de dos años adversos. La suma de ingresos netos de la SER,
Onda Cero y la COPE ascendió a 330,44 millones de euros,
frente a los 312,25 del ejercicio anterior.
Por primera vez, las tres compañías
obtuvieron beneficios netos, al conseguir Onda Cero abandonar los
números rojos, que caracterizaron sus cuentas hasta ahora.
De todos modos, este volumen de negocio es considerado insuficiente
por los expertos y, en cierto sentido, injusto con relación
a la audiencia que mueve.
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