Viernes 11 de noviembre de 2005
 
Kirby Jones, presidente de la Asociación Comercial Cuba EEUU
 
"Es inútil hablar con Bush sobre fin del embargo a Cuba"
Gema Velasco
 

La Asociación Comercial Cuba-EEUU es una organización compuesta por una treintena de empresas estadounidenses, como las multinacionales Caterpillar o Cargill, y en cuya junta de asesores aparecen nombres como el del ex secretario adjunto de Estado Williams D. Rogers, el ex director de la CIA James Schlesinger, o el influyente David Rockefeller. Su misión es luchar por la eliminación de las restricciones que impone Washington al comercio con la isla. El presidente de esta asociación, Kirby Jones, se muestra convencido de que es inútil hablar con Bush sobre este asunto y destaca que, además del sector agrario, hay otras industrias, como la petrolera, interesadas en hacer negocios en Cuba y que pronto tendrán la oportunidad de hablar de ello con las autoridades de la isla. Pero además, las relaciones comerciales podrían ser recíprocas. A EEUU le vendría muy bien, por ejemplo, el níquel cubano.

La Asociación Comercial Cuba-EEUU se creó para luchar por la eliminación de las limitaciones impuestas al comercio con la isla, pero no parece que haya habido significativos avances, ¿hay algún indicio de que Washington vaya en el corto o medio plazo a eliminar alguna de las restricciones impuestas a Cuba?

El proceso de cambio es muy largo. Este mismo fin de semana en el Congreso se van a discutir algunas modificaciones en la regulación de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). La Asociación está intentando buscar todos los apoyos posibles para conseguir que los esfuerzos que se están realizando en las Cámaras para imponer esos cambios den resultados. Pero en realidad, aunque se consiga, se trata de un avance pequeño. Lograr un cambio significativo va a ser muy difícil porque la Administración quiere mantener a toda costa el embargo. Tiene esa política desde hace 45 años y es complicado que de un giro. Nosotros, además, también nos encargamos de ayudar a las empresas que quieren comerciar con Cuba. En la XXIII Feria Internacional de La Habana que se celebró la pasada semana, las compañías estadounidenses firmaron contratos por valor de 300 millones de dólares (254 millones de euros), lo que significa que el comercio entre ambos países aumenta.

¿En qué consisten los cambios que se están discutiendo ahora en el Congreso?

El año pasado, la OFAC publicó nuevas regulaciones que afectan al comercio entre EEUU y Cuba por las que se obliga a las autoridades de la isla a pagar los productos que adquieren en EEUU en efectivo y por adelantado, antes de que salgan los barcos de los puertos estadounidenses. Ante esta situación, un grupo formado por miembros del Congreso y el Senado encabezado por la congresista por el Estado de Missouri, Jo Ann Emerson, puso una enmienda para impedir que el dinero del presupuesto del Tesoro sirviera para financiar esta nueva regulación de la OFAC. La propuesta ya se aprobó en ambas cámaras, pero ahora el comité mixto de Conferencia tiene que reunirse este fin de semana para discutir las diferencias sobre esta enmienda y llegar a un acuerdo que posteriormente se votará. En estos momentos, hay muchos miembros del Congreso y empresas que están luchando para asegurarse de que finalmente se establezcan estas restricciones a la OFAC. Realmente no representa un cambio muy importante en lo que respecta al embargo pero sí que muestra el interés que existe en las Cámaras y en la comunidad empresarial de EEUU por que se eliminen las restricciones al comercio.

¿Cree que sería más fácil avanzar hacia el final del embargo con otra Administración que no esté encabezada por Bush?

Claro. Conversando con Bush no vamos a conseguir nada. No sólo mantiene una postura firme contra su eliminación sino que lo más importante es que entre los nuevos nombramientos del Departamento de Estado hay cubano americanos muy radicales que están a favor del bloqueo. Con otro presidente y con otro staff seguro que sí sería posible un cambio. No tiene sentido la situación actual: estamos haciendo negocios con todos los países del mundo menos con Cuba, mientras todos los países del mundo mantiene relaciones con Cuba menos EEUU. ¿Quién pierde? Nosotros.

En estos momentos, el comercio agrario entre EEUU y Cuba va en aumento, ¿cree que se podrá mantener esta tendencia?

Sí. En 2004, el comercio entre EEUU y la isla ascendió a 500 millones de dólares (423 millones de euros) y este año vamos a llegar a la misma cifra, lo que representa un gran avance respecto a los últimos cuatro años. No existe ningún indicio de que en 2005 vaya a descender el volumen de negocios. Nosotros estamos en conversaciones con Alimport y sabemos que quieren mantener la cifra actual. Ahora Cuba es el mercado número veinticinco para los productos agrícolas de EEUU. Y es especialmente fundamental para algunos alimentos como el trigo, el arroz, el pollo o la soja. Sin las restricciones impuestas por Washington, la cifra de negocio podría ser mayor de 800 millones de dólares (677 millones de euros) al año.

Cuba está firmando acuerdos con otros países como China o más recientemente Vietnam que acaba de anunciar que el próximo año exportará a la isla 200.000 toneladas de arroz, ¿cree que la proliferación de estos convenios son una amenaza para las empresas de EEUU?

Puede ser. Indudablemente es un motivo de preocupación porque el mercado natural para Cuba es EEUU por la cercanía. Pero las autoridades de la isla son conscientes de que EEUU puede cambiar las reglas en cualquier momento. ¿Quién sabe si Washington creará nuevas restricciones? El comprador lo desconoce y ante esta situación es lógico que Alimport intente asegurarse la oferta de productos porque los cubanos tienen que comer todos los días. Por eso es normal que Cuba tenga relaciones con otros exportadores como Vietnam o China que, además, ofrece créditos al país mientras que en EEUU tienen que pagar en efectivo.

¿Hay otros sectores económicos estadounidenses que no sean agrícolas que estén interesados en que se elimine el embargo y que lo pidan explícitamente?

Hay sectores interesados, lo que no significa que trabajen en el terreno político para conseguir el fin del embargo. No son muy activos. Cuba ofrece grandes oportunidades a las empresas turísticas, de viajes y también del sector energético. En estos momentos, las autoridades de la isla han puesto en marcha un programa para explorar en el Golfo. Empresas españolas, canadienses, chinas e indias participan en estos proyectos a través de la creación de joint ventures. Y no hay ninguna empresa estadounidense, cuando las exploraciones se están realizando a menos de 100 millas de EEUU y es un mercado natural para las compañías energéticas estadounidenses. De hecho, en febrero, las autoridades cubanas del sector de la energía y las petroleras estadounidenses van a mantener un encuentro en México. Será la primera vez desde que comenzó el embargo que tengan la oportunidad para explorar la posibilidad de hacer negocios.

Las empresas estadounidenses que quieren hacer negocios en Cuba, ¿contemplan también una posible apertura del mercado de EEUU a los productos de la isla?

Sí. Hay mucho interés, por ejemplo, en el níquel. EEUU no tiene yacimientos de este metal y lo tiene que comprar en Australia o Rusia mientras que Cuba es uno de los grandes exportadores del mundo. Es un mercado que tiene grandes posibilidades, lo mismo que los medicamentos, la biotecnología, los cítricos, el ron, el tabaco... Hay muchas oportunidades en EEUU para los productos cubanos. Hay empresas que quieren comprar en este país caribeño, lo que al mismo tiempo generará dinero en Cuba para adquirir más productos estadounidenses.

¿Qué opinan los empresarios estadounidenses de la alianza que mantiene Cuba y Venezuela?

Las empresas estadounidenses comercian con países con los que no están de acuerdo políticamente, como Venezuela, China, Libia. Ahora existe una fricción entre el Gobierno de Chávez y el de Washington, pero hay que recordar que el presidente venezolano ha sido elegido varias veces democráticamente. Yo creo que en vez de tener una política negativa, EEUU lo que debe mantener es un actitud ante Venezuela o Cuba como la que mantiene con China o cualquier otro país con el que no comparta su ideología.

¿Cree que las relaciones económicas, que se deberían traducir en mejoras para la población, y la entrada por esa vía de nuevas ideas y proyectos podrían por sí solas acabar con el actual sistema político cubano?

Es posible. Si el Gobierno de EEUU lo que quiere es tener un impacto en el país tiene que favorecer el intercambio con esa nación porque a través del comercio, de las visitas... se puede producir un cambio. Cuba es en ese sentido un ejemplo extraordinario: EEUU no tiene relaciones con la isla desde hace 45 años por lo tanto no tiene influencia en él. Pero si lo visitaran un millón de estadounidenses al año y el volumen de negocio aumentara sí que logrará un impacto. No se cual, pero si ese es el objetivo de Washington debería cambiar de estrategia.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.