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Las relaciones entre el Ejecutivo español y la Iglesia
se complican. A la manifestación en contra de la nueva Ley de Educación que
se celebrará mañana sábado en Madrid y que está respaldada
por la Conferencia Episcopal Española (CEE), se une la visita
discreta de la vicepresidenta primera, María
Teresa Fernández de la Vega, al Vaticano y su entrevista
con el secretario de Estado, Angelo Sodano. Este encuentro no ha
gustado a la CEE ya que, según su secretario y portavoz,
Juan Antonio Martínez Camino, el interlocutor en las relaciones
entre las dos instituciones es la CEE. Camino , quien ha realizado
un maratoniano periplo por emisoras de radio y cadenas de televisión,
también afirmó que el Gobierno había pedido
insistentemente esta reunión unos días
antes.
De la Vega desmarcó su visita de la manifestación
y de la ley de educación que se está tramitando. Calificó
el encuentro como puramente institucional. La vicepresidenta garantizó
a Roma, según sus palabras, la continuidad de los acuerdos
entre la Iglesia y el Estado español por los que la institución
recibirá el próximo año 144 millones de euros,
tres más que este. La vicepresidenta estableció diferentes
planos en sus relaciones con el Vaticano y con los obispos españoles,
a los que no ha gustado nada la visita pues se sienten puenteados.
Fuentes cercanas a la corriente democristiana del PP aseguran que
la decisión del Gobierno de acudir al Vaticano es desafortunada
ya que la experiencia demuestra que esas actuaciones nunca
salen bien.
Hay que recordar que José María
Aznar salió escaldado de una iniciativa similar cuando pidió
públicamente al Papa que forzará una reprobación
a los obispos vascos. No sólo no lo consiguió sino
que logró el efecto contrario. Ricardo Blázquez, por
entonces obispo de Bilbao, acabó siendo presidente de la
Conferencia Episcopal. Y es que los interlocutores de la Iglesia
en España, se quiera o no, están en la CEE. Tampoco
ha resultado ser estratégica, según dichas fuentes,
la elección de María Teresa Fernández de la
Vega para visitar al secretario del Vaticano. Se recuerda también
que otros dirigentes socialistas, diplomáticos de oficio,
mantienen una larga trayectoria de buenas relaciones con la Iglesia.
Y eso no se ha aprovechado.
División interna. Lo cierto es que no sólo
estan mal las relaciones entre la CEE y el Gobierno, ya que en los
círculos católicos hay algunos sectores que se están
rebelando contra algunas directrices de ciertos miembros del obispado.
El presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, no acudirá
a la manifestación, a pesar de haber mostrado su rechazo
a la LOE. Tampoco asistirán los obispos de Bilbao, Vitoria
y San Sebastián. En los círculos religiosos catalanes
tampoco se ve con buenos ojos que la Iglesia participe activamente
en una manifestación porque no es su misión,
comentó a Americaeconomica.com el secretario de la
Reunió d´Abats i Provincials de Cataluña, Joan
Botam. En esta comunidad también hay cierta división,
ya que los obispos catalanes tienen previsto ir a Madrid el sábado.
Al margen de estas divergencias internas, los
convocantes aseguran que alrededor de un millón de personas
llenarán las calles de Madrid para protestas contra la LOE.
Hay que recordar que en el mes de junio el mismo número de
personas se movilizaron contra la ley que permite los matrimonios
homosexuales y en la cabecera de la protesta estaba el arzobispo
de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Será, por tanto,
una reedición de la del mes de junio, ya que está
promovida por el Foro de la Familia, la CEE ha mostrado su respaldo
y el PP enviará una representación. En esta ocasión,
sí acudirá la presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre, ausente en la del mes de junio.
Lemas y misses. Los organizadores de
la marcha lo tienen todo previsto, incluso ya tienen himno: Borriquito
como tú, que no sabes ni la u. Los lemas también
están cerrados y en ellos se podrá leer, entre otros,
Yo no quiero que me eduque Zapatero o Esta educación
es manipulación. El manifiesto final lo leerá
la ex miss mundo dominicana Marisela Álvarez, presentadora
de un programa en Popular TV, canal de televisión de la COPE.
La COPE. Precisamente, la cadena del Obispado ha adquirido un fuerte
protagonismo en las relaciones entre el Ejecutivo y la Iglesia y
las críticas hacia su línea de opinión aumentan.
En Cataluña, según Botam, varias asociaciones, religiosas
y laicas, están recogiendo firmas en contra del tono
grosero y de descalificaciones que está utilizando
la emisora de los obispos en sus programas. En su opinión,
los ciudadanos de esta comunidad están disgustados
y no entienden que la COPE se identifique con una determinada línea
política.
Los abades y provinciales ya han enviado una carta de protesta a
Blazquez, mientras que el centro de estudios Cristianismo
y Justicia, vinculado a los jesuítas, han publicado
un manifiesto en contra de las opiniones que se vierten en la emisora
de los obispos por considerar que incitan al odio. También
ha levantado la voz en contra de la COPE Cristianos Inquietos,
grupo de sacerdotes y laicos de Tarragona.
Por su parte, el periodista Iñaki Gabilondo, ha declarado
durante un desayuno organizado por el Fórum Europa, que la
CEE merece una reprimenda social por la discordia
y la tensión que están generando desde
su emisora.
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