| Las intenciones
del actual consejo de Euronext de adquirir la Bolsa de Londres no
convencen a algunos de los principales accionistas de este mercado
franco-holandés que prefieren impulsar una fusión
con la Bolsa de Francfort. Y han pasado a la acción.
Si este grupo consigue su propósito,
Londres quedaría limitado a negociar con el único
comprador potencial que, en teoría, sigue interesado en la
operación: el bancon australiano Macquarie que aún
no ha presentado su oferta pero que no parece dispuesto a pagar
los 1.450 millones de libras (2.142,8 millones de euros) que supone
en estos momentos la capitalización bursátil de la
plaza financiera londinense.
Los accionistas rebeldes de Euronext están
capitaneados por dos "hedge funds" (fondos de cobertura)
estadounidenses, Atticus Capital y TCI que han comprado en el mercado
acciones de Francfort y de la plaza financiera franco-holandesa
y poseen ya participaciones significativas en ambas. De hecho, estos
dos fondos de cobertura forzaron ya la salida de anterior consejero
delegado de la principal bolsa alemana, Werner Seifert, para abortar
el intento de adquisición de la Bolsa de Londres que este
ejecutivo protagonizó hace un año.
Ahora han empezado a presionar a Jean-François
Théodore, máximo ejecutivo de Euronext a quien acusan
de lo mismo que acusaron a Seifert, de querer pagar por Londres
mucho más de lo que vale. Según algunas fuentes citadas
por la prensa francesa los hombres de Atticus y TCI habrían
comenzado ya a poner en práctica su estrategia pidiéndole
a Théodore que empiece a conversar con Francfort antes de
seguir adelantes con la operación iniciada en el mercado
británico.
El consejero delegado de Euronext considera
todavía que la alianza con Londres sería más
positiva para los intereses de su compañía, porque
supondría unir a los dos mercados más capitalizados
del Viejo Continente y aportaría más sinergias y recortes
de costes que una fusión con Francfort. Además, la
Bolsa franco-holandesa tiene ya intereses en el Reino Unido, donde
posee Liffe, el segundo gran mercado de derivados de Europa.
Circunstancia que complica también
la fusión con Francfort, plaza financiera propietaria de
Eurex, la mayor bolsa europea de este tipo. Con la alianza se produciría
casi un monopolio en la negociación de derivados que podría
ser bloqueado por las autoridades de la competencia.
Claro que a Atticus y TCI no están
preocupados por esa eventualidad. Su posición está
bien definida. En una eventual fusión entre Euronext y Francfurt
sea quién sea el comprador los dos "hedges" recibirían
dinero. Lo que no sucedería si la operación se realiza
con Londres. Y tampoco estarían en contra de deshacerse de
uno de los dos mercados de derivados, por el mismo motivo.
Además, existe un precedente regulatorio
que les preocupa más. Tras una consulta previa la Comisión
Europea aseguró que si se produce una fusión entre
Londres y el mercado franco-holandés, la nueva compañía
resultante tendría que reducir hasta el 15% su participación
en LCH, la empresa a través de la cual se realizan actualmente
las operaciones de "clearing". El lugar, donde se depósita
diariamente el dinero de las transacciones de la sesión.
De momento, y ante el empuje de los accionistas
críticos con la fusión entre Euronext y Londres, Théodore
ha anunciado que intentará reunirse con el nuevo consejero
delegado de la Bolsa de Francfort, Reto Francioni, para examinar
las posibilidades de una fusión.
Mientras, los australianos de Macquarie esperan el resultado de
todos estos movimientos. En la compañía no hay, de
momento, prisa por presentar una oferta a los responsables de la
Bolsa de Londres. Saben que si se quedan sin rivales, la operación
resultara mucho más barata. Por ahora, se han limitado a
contratar a Goldman Sachs para que les asesore y dejar pasar el
tiempo que ahora puede estar corriendo a su favor.
Mientras, la inquietud sobre el futuro de
las Bolsas europeas y la posible actitud activa en la partida del
poder financiero estadounidense ha llegado también a EEUU.
Y con mucha más fuerza de la que podría pensarse.
Aunque el consejero delegado de la Bolsa de Nueva York, John Thain,
ni lo confirma ni lo desmiente, ni tampoco sus portavoces. En Wall
Street, sólo se utiliza el conocido recurso de negarse a
comentar los rumores que se extienden por los mercados. Pero la
noticia lleva bastante tiempo circulando en los “blogs”
financieros especializados: El mercado neoyorquino tiene interés
en hacer una oferta por la Bolsa de Londres.
Antes, por supuesto debe completar su proceso
de fusión con Archipelago y convertirse en una sociedad cotizada.
Una tarea que no podrá estar culminada hasta enero o febrero
del próximo año y que se iniciará el próximo
6 de diciembre, si los propietarios de asientos organizados en el
grupo critico no lo impiden.
La posibilidad de que la oferta se esté
estudiando seriamente en Wall Street justificaría, según
algunas versiones que recorren el mercado, la posición adoptada
por los “hedge funds” estadounidenses en Euronext, mercado
al que en estos días han intentado desligar de Londres y
a cuyos responsables exigen que inicien unas conversaciones inmediatas
con Francfort para estudiar la posibilidad de una posible fusión.
Una idea que consideran imposible. Sólo se trata de ganar
tiempo.
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