|
Los servicios de televisión a través
del móvil van a enfrentar a O2, futura filial de Telefónica,
con Vodafone y el resto de operadores británicos. De momento,
O2 parece haber tomado la delantera porque la empresa comenzó
el mes pasado una serie de pruebas en Oxford, que se extenderán
durante seis meses, bajo el estándar DVB-H (Digital Video
Broadcasting Handfeld).
Un proyecto en el que también están
inmersos Nokia, Arqiva (ex filial de NTL) y un grupo de cadenas
televisivas del que forman parte Sky News, BBC, Eurosport, MTV o
Discovery Channel. Según la consultora Ovum, el problema
inicial va a ser que las redes todavía no están adaptadas
para la DVB-H si bien a muchos británicos les atrae la televisión
móvil.
Una de las empresas que primero ha respondido
es Vodafone. Según la publicación The Inquirer,
la empresa se ha unido a BSkyB para lanzar Sky Mobile TV. Ahora
bien, no será un servicio puro de televisión sino
paquetes de contenidos que los usuarios podrán bajarse
a su terminal.
En cualquier caso, todas las operadoras británicas,
según algunos expertos, van a tener que afinar en el lanzamiento
de nuevos servicios para atraer clientes. Un segmento que se puede
dinamizar con la entrada de Telefónica que, a su vez, podría
aprovecharse de las pruebas de O2 para exportar los servicios a
otros mercados.
La televisión puede ser un negocio de
futuro para la telefonía móvil en toda Europa en un
momento de reconfiguración como el actual con nuevas adquisiciones.
Fusiones. Ya entre 2000 y 2001 hubo
grandes movimientos en el sector en el Reino Unido con la segregación
de Cellnet de BT (que dio lugar a O2) y las compras de One2One y
Orange por parte de Deutsche Telekom y France Telecom.
En el caso de la compañía francesa,
las adquisiciones fueron más numerosas puesto que aparte
de comprar Orange a Vodafone, se hizo con un 28% de la alemana Mobilcom,
con más de un 20% del operador de cable británico
NTL, con la firma de redes de antenas Crown Castle o con la participación
que la eléctrica germana E.ON tenía en la suiza Orange
Communications.
Para ejecutar estas operaciones, France Telecom
firmó opciones de venta (put options) para sus
socios en estas empresas a precios de burbuja. La empresa
gala tuvo que comprar participaciones a precios muy superiores que
los que esos activos tenían en bolsa tras el estallido de
la burbuja. Merced a la put option, en el caso de Crown
Castle abonó 28 euros por unas acciones que cotizaban en
el entorno de los cuatro euros. Las pérdidas por estos conceptos
rondaron los 8.000 millones de euros.
También Deutsche Telekom sufrió
un duro golpe con la compra de las estadounidenses Powertel y VoiceStream
que la mayor parte de analistas coincidió en que estaban
sobrevalorada. Una operaciones que superaron en su conjunto los
50.000 millones de dólares y que dio a los accionistas de
estas compañías el 20% del capital del gigante germano
tras el canje de títulos.
A partir de entonces, Deutsche Telekom se vio
inmersa en una crisis que obligó al Estado a participar en
una ampliación de capital. En bolsa, tras alcanzar un máximo
por encima de los 100 euros a principios de 2001 cayó hasta
los ocho euros a mediados del año siguiente.
En los últimos meses se ha vuelto a
comentar la posibilidad de que Deutsche Telekom venda su filial
norteamericana. La operadora lo ha negado en reiteradas ocasiones
señalando que el mercado estadounidense se ha convertido
en una de las claves para al crecimiento.
En cualquier caso, los cambios en la telefonía
móvil en Europa van a seguir. France Telecom con Amena y
Telefónica con O2, de momento, se han adelantado a sus rivales.
|