Viernes 11 de noviembre de 2005
 
O2, la nueva filial de Telefónica, se enfrenta a Vodafone por este negocio
 
La televisión por móvil, la nueva moda
Ryan O'Connelly
 

Los servicios de televisión a través del móvil van a enfrentar a O2, futura filial de Telefónica, con Vodafone y el resto de operadores británicos. De momento, O2 parece haber tomado la delantera porque la empresa comenzó el mes pasado una serie de pruebas en Oxford, que se extenderán durante seis meses, bajo el estándar DVB-H (Digital Video Broadcasting Handfeld).

Un proyecto en el que también están inmersos Nokia, Arqiva (ex filial de NTL) y un grupo de cadenas televisivas del que forman parte Sky News, BBC, Eurosport, MTV o Discovery Channel. Según la consultora Ovum, el problema inicial va a ser que las redes todavía no están adaptadas para la DVB-H si bien a muchos británicos les atrae la televisión móvil.

Una de las empresas que primero ha respondido es Vodafone. Según la publicación ‘The Inquirer’, la empresa se ha unido a BSkyB para lanzar Sky Mobile TV. Ahora bien, no será un servicio puro de televisión sino paquetes de contenidos que los usuarios podrán ‘bajarse’ a su terminal.

En cualquier caso, todas las operadoras británicas, según algunos expertos, van a tener que afinar en el lanzamiento de nuevos servicios para atraer clientes. Un segmento que se puede dinamizar con la entrada de Telefónica que, a su vez, podría aprovecharse de las pruebas de O2 para exportar los servicios a otros mercados.

La televisión puede ser un negocio de futuro para la telefonía móvil en toda Europa en un momento de reconfiguración como el actual con nuevas adquisiciones.

Fusiones. Ya entre 2000 y 2001 hubo grandes movimientos en el sector en el Reino Unido con la segregación de Cellnet de BT (que dio lugar a O2) y las compras de One2One y Orange por parte de Deutsche Telekom y France Telecom.

En el caso de la compañía francesa, las adquisiciones fueron más numerosas puesto que aparte de comprar Orange a Vodafone, se hizo con un 28% de la alemana Mobilcom, con más de un 20% del operador de cable británico NTL, con la firma de redes de antenas Crown Castle o con la participación que la eléctrica germana E.ON tenía en la suiza Orange Communications.

Para ejecutar estas operaciones, France Telecom firmó opciones de venta (‘put options’) para sus socios en estas empresas a ‘precios de burbuja’. La empresa gala tuvo que comprar participaciones a precios muy superiores que los que esos activos tenían en bolsa tras el estallido de la burbuja. Merced a la ‘put option’, en el caso de Crown Castle abonó 28 euros por unas acciones que cotizaban en el entorno de los cuatro euros. Las pérdidas por estos conceptos rondaron los 8.000 millones de euros.

También Deutsche Telekom sufrió un duro golpe con la compra de las estadounidenses Powertel y VoiceStream que la mayor parte de analistas coincidió en que estaban sobrevalorada. Una operaciones que superaron en su conjunto los 50.000 millones de dólares y que dio a los accionistas de estas compañías el 20% del capital del gigante germano tras el canje de títulos.

A partir de entonces, Deutsche Telekom se vio inmersa en una crisis que obligó al Estado a participar en una ampliación de capital. En bolsa, tras alcanzar un máximo por encima de los 100 euros a principios de 2001 cayó hasta los ocho euros a mediados del año siguiente.

En los últimos meses se ha vuelto a comentar la posibilidad de que Deutsche Telekom venda su filial norteamericana. La operadora lo ha negado en reiteradas ocasiones señalando que el mercado estadounidense se ha convertido en una de las claves para al crecimiento.

En cualquier caso, los cambios en la telefonía móvil en Europa van a seguir. France Telecom con Amena y Telefónica con O2, de momento, se han adelantado a sus rivales.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.