Viernes 11 de noviembre de 2005
 
Cumbre de las Américas: el día después
Juan Varde (Buenos Aires)
 
La tormentosa Cumbre de Mar del Plata ha plasmado lo peculiares, lo ‘pintorescas' que resultan estas reuniones de mandatarios, no de mandantes, habida cuenta de que son nuestros empleados..., aunque lamentablemente no actúan como tal.

Bush abandonó la Argentina sin poder imponer por completo su ALCA, sin embargo ha dejado el ambiente cargado de disputas regionales. Fue sin duda una reunión de características inéditas por las acaloradas negociaciones en las que llegaron a intervenir personal y más que efusivamente los mandatarios. A pesar de su directa participación en la redacción del documento final, los lideres abandonaron Buenos Aires antes de rubricar el texto de compromiso, que terminó entregándose a los periodistas en una pobre conferencia de prensa, postergada en varias oportunidades, lo que demuestra lo complejo de las tratativas. Fue un largo camino hacia el fracaso, y como luego quedó demostrado, estábamos ante la presencia de Dos Américas: 29 países por un lado y el Mercosur y Venezuela por el otro.

La reunión de mandatarios no ofreció un panorama alentador, la mayoría de las declaraciones individuales fue altisonante, cercana a lo anodino, los sucesivos borradores daban respuesta a que la confusión y la falta de coherencia no hicieran más que poner un tono de comedia al evento.

Las negociaciones, que no llegaron a buen puerto, dejaron como saldo la falta de un pensamiento común, lo que demostraría, como sucede de buen talante con la Unión Europea, que por lo menos existe un camino prudente y efectivo por el que transitar con el solo objetivo de alcanzar el bienestar de los pueblos, ni más ni menos que eso.

Cumbre borrascosa, que ya desde un primer momento estaba enroscada. Como bien decimos, el final estaba anunciado.
Edita Asesores de Publicaciones S.L.