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Fuentes
del sector petrolero boliviano han declarado a Americaeconomica.com
que ahora no es el momento oportuno para formalizar el cambio
de los contratos petroleros con las compañías
internacionales. Ante la proximidad de las elecciones del
18 de diciembre, los expertos creen que la opción
más adecuada es que los miembros del Congreso acepten
la proposición del presidente Eduardo Rodríguez
y aprueben una ampliación del plazo para las negociaciones.
Después
de la cita electoral, el nuevo Gobierno debería definir
primero qué es lo que quiere hacer con el sector
energético del país y qué relación
va a establecer con las empresas privadas que operan en
Bolivia. Dos aspectos que según algunos analistas
no están definidos en la actualidad.
Estas
dos cuestiones dependerán mucho del resultado de
los comicios, en los que el líder cocalero y candidato
del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, se perfila
como ganador. Una opción que, según las últimas
encuestas, es más que probable y que inquieta mucho
a las petroleras internacionales. Evo Morales recoge en
su programa la nacionalización de los hidrocarburos.
Pero
en el próximo mes de marzo también hay una
cita que prodría ser decisiva para el futuro petrolero
del país: la Asamblea Constituyente. Un marco que
servirá de escaparate para las múltiples propuestas
de todos los partidos políticos para este asunto
y en el que se eligirá uno.
Según
los analistas, las compañías internacionales
han adoptado una postura precavida ante los próximos
acontecimientos. Prefieren no formalizar sus nuevos contratos
hasta que no se concreten estas cuestiones. Por ese motivo,
las petroleras, entre ellas la hispano argentina Repsol
y la francesa Total, han remitido cartas al Gobierno en
las que solicitan retrasar el inicio de las nuevas negociaciones
hasta julio de 2006.
Si
el Ejecutivo acepta esta petición, las petroleras
internacionales se comprometen a no recurrir a los tribunales
internacionales. Una opción que estas compañías
barajan desde hace meses, cuando recurrieron a los tratados
de protección de inversiones que sus países
tienen suscritos con el Estado de Bolivia.
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