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La aerolínea de bandera británica, British
Airways, mira con preocupación las negociaciones entre
EEUU y la Unión Europea (UE) para la apertura de espacios aéreos.
La
consumación del acuerdo supondría todo un riesgo
para la aerolínea británica, que Morgan Stanley
estima en más de 700 millones de euros.
A
finales de la semana pasada, los representantes de EEUU
y la UE mostraban su satisfacción
por el transcurso de las negociaciones para lograr la apertura
definitiva del espacio aéreo comercial.
La
segunda fase de las conversaciones se encuentra en estado
avanzado y los más optimistas esperan un acuerdo
final para los últimos días de este ejercicio.
De
consumarse las negociaciones en un acuerdo final, British
Airways se encontraría con oportunidades de incrementar
sus ingresos pero serían superiores los riesgos que
correría.
Según
las estimaciones de Morgan Stanley, la liberación
de los cielos comerciales podría traducirse en un
recorte de tarifas de hasta el 20% debido a la presión
que sufrirían los precios por la entrada de más
competencia.
Actualmente,
el negocio de British Airways en América representa
el 37% del total. De acuerdo con las estimaciones de Morgan
Stanley, el impacto en los ingresos podría alcanzar
los 500 millones de libras esterlinas (algo más de
700 millones de euros).
Los
representantes de EEUU se han mostrado más abiertos
en la última ronda negociadora a aceptar la reconsideración
del límite del 25% para el capital extranjero en
compañías del sector aéreo, una de
las condiciones más complicadas para llegar a un
acuerdo final.
La
delicada situación en la que se encuentra el sector
en EEUU, con varias de sus principales compañías
en bancarrota, y la necesidad de la llegada de capital extranjero,
han podido ser las causantes de este cambio.
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