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La
eléctrica francesa decepcionó hoy en su debut
bursátil. Tras un primer cambio que indicaba una
revalorización cercana al 0,9% con respecto al precio
de la Oferta Pública de Venta (OPV), 32 euros, las acciones de la empresa empezaron
a perder posiciones hasta la posición inicial. De
hecho, por momentos perdía esa cota. Fuentes del
mercado explicaron que las acciones de EdF ha estado siendo
sostenidas por los propios bancos de inversión que
han impulsado la operación.
La
decepción ha afectado a los casi cinco millones de
inversores minoristas franceses que decidieron acudir a
la OPV, un accionariado que supera a los de los debuts
bursátiles de France Telecom o Gaz de France (GdF).
Diferencias. Precisamente el discreto arranque de
EdF contrasta con el de GdF que subió más
de un 23% en su primer día de negociación
en los mercados financieros. Claro que peor les ha ido
a los inversores institucionales, que han comprado las
acciones de la eléctrica a un precio de 33 euros,
un euro más que los minoristas. Muchos han protestado
la decisión del Gobierno francés. Incluso
han acusado al Gabinete de tomarse como un juego la operación.
Lo cierto es que la salida a bolsa de EdF es la cuarta mayor
OPV de la historia europea y la más grande en cuatro
años, al reportar al Estado francés, que mantendrá
el 85% del capital, más de 6.000 millones de euros.
Una cifra que podría llegar a 7.000 millones si los
bancos de inversión deciden ejecutar el green show.
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