La
Cumbre que el pasado lunes celebraron el presidente argentino,
Néstor Kirchner, y su homólogo venezolano,
Hugo Chávez, generó un sin fin de acuerdos
entre ambos países y dio que hablar a toda la prensa
internacional. Sin embargo, fuentes empresariales argentinas
reconocen a Americaeconomica.com, que cada vez
recelan más de estos anuncios grandilocuentes. Todavía
están esperando las macroinversiones prometidas por
China.
Fue
precisamente hace ahora algo más de un año,
el pasado 17 de noviembre, cuando Néstor Kirchner
decidió desvelar el contenido de un gran acuerdo
con China después de semanas de anuncios misteriosos
sobre acuerdos históricos y vitales para Argentina
que fueron desmentidos y vueltos a reiterar de nuevo día
sí y día no.
Finalmente,
se conoció el secreto. El gigante asiático
se comprometió a invertir en el país austral
20.000 millones de dólares (16.924 millones de euros),
inversiones que se distribuirían a lo largo de los
próximos 10 años y que tenían como
destinos una multitud de áreas: al transporte, 8.000
millones de dólares (6.769 millones de euros); a
construcción de viviendas y otras infraestructuras,
6.000 millones (5.077 millones de euros); al desarrollo
de la exploración de gas y petróleo otros
5.000 millones (4.231 millones de euros) y a telecomunicaciones
y tecnología espacial 710 millones de dólares
(600 millones de euros).
¿Dónde
están las inversiones chinas? Pues bien
los empresarios argentinos todavía están esperando
que se concrete alguno de esos anuncios. Por este motivo,
según reconocen fuentes empresariales, "los
acuerdos grandilocuentes del Gobierno de Kirchner son mirados
cada vez más con cierto descreimiento".
El
analista político argentino Roberto Starke coincide
con esta visión y explica a este diario que, a pesar
de la tinta que han gastado los medios de comunicación
de ambos países en explicar la multitud de acuerdos
firmados entre Kirchner y Chávez, lo cierto es que
la visita del presidente austral a Venezuela tuvo un contenido
más político que económico-comercial.
Este experto reconoce que el impacto de los anuncios es
importante, pero "la realización de los mismos,
especialmente en el marco energético, contiene algunas
características faraónicas que los convierten
en verdaderas quimeras".
De
hecho, a las pocas horas del regreso de la delegación
argentina, el ministro de Planificación, Julio De
Vido, uno de los gestores e impulsores del viaje, se ocupó
de relativizar la construcción del famoso gasoducto
que uniría Argentina y Venezuela al destacar, según
cuenta Strake, que lo primero que se analizará es
su factibilidad técnica y económica. A este
analista político le llamó la atención
sobre todo esta sugerente frase de De Vido: "vamos
a impulsarlo (el gasoducto) políticamente con toda
la fuerza para que se construya".
Sin
embargo, otras fuentes sí que reconocen que, a pesar
de los recelos que generan estos macro anuncios, hay sectores
muy satisfechos con los acuerdos. Entre ellos, los agricultores
argentinos que están "agradecidísimos"
porque se les garantiza la provisión de combustibles
y las empresas con intereses en Venezuela, como por ejemplo
Techint, que "aplauden de pie".
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