La
Cumbre presidencial que ayer celebraron el presidente argentino,
Néstor Kirchner, y su homólogo venezolano,
Hugo Chávez en la ciudad de Puerto Ordaz (Venezuela)
ha sido muy fructífera. Ambos países han reforzado
al máximo sus vínculos económicos y
han establecido planes conjuntos en varios sectores que
probablemente contarán para su desarrollo con la
ayuda del Fondo Financiero Latinoamericano, un nuevo instrumento
que Kirchner y Chávez consideran imprescindible para
cimentar la integración de los países del
Sur.
La
idea del nuevo fondo es promover la solidaridad en la inversión,
un concepto que Chávez promueve desde su proyecto
para crear la Alternativa Bolivariana para las Américas
(ALBA) y que parece que a Kirchner le gusta más que
el proyecto que impulsa Washington, el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), a juzgar por sus
palabras durante la rueda de prensa que ofrecieron ambos
mandatarios tras el encuentro. Kirchner afirmó que
"creo en la integración sin asimetrías
y sin subsidios injustos", en referencia a las ayudas
que ofrece el Gobierno de Bush a sus productores agrícolas.
Venezuela
en el Mercosur. Este nuevo fondo forma parte de
un convenio firmado entre estos dos países para acelerar
el ingreso de Venezuela en el Mercosur. En un principio,
en diciembre el país andino pasaría a ser
un miembro político y en 2006 económico. A
pesar del entusiasmo con que Chávez habla de su próximo
ingreso al bloque comercial que forman Argentina, Brasil,
Uruguay y Paraguay, algunos sectores venezolanos, como el
de los ganaderos, han comenzado a preocuparse por las repercusiones
económicas que podrían derivarse de la adhesión
de Venezuela al Mercosur.
En
los próximos meses se espera que las diferentes patronales
venezolanas comiencen a presionar al Gobierno para conseguir
garantías de que este ingreso no supondrá
un perjuicio para las empresas del país.
Chávez
ha asegurado que el nuevo Fondo de Financiación Latinoamericano
no tiene relación con su plan para crear el Banco
del Sur ni necesitará para su constitución
reservas internacionales.
Kirchner,
por su parte, se ha encargado de explicar, para evitar recelos,
que este Fondo no busca sustituir al FMI, al BID u a otros
organismos multilaterales encargados de otorgar financiación
para el desarrollo y la integración. La aclaración
era necesaria ya que no hace ni una semana que se ha conocido
que Argentina ha pedido incrementar su participación
en un organismo como la Corporación
Andina de Fomento (CAF), encargado de fomentar la integración
regional, para tener más acceso a créditos.
Lo
mismo han hecho otros países como Panamá y
están pensando en hacerlo, según fuentes de
la CAF, Brasil y Uruguay, ambos miembros del Mercosur.
Bonos
argentinos. Chávez, además, ha sellado
su amistad con Kirchner con el compromiso de una nueva compra
de bonos argentinos. El monto y la fecha de adquisición,
como es habitual, no ha sido desvelada. Este anuncio coincide
con una polémica que ha aparecido en la prensa venezolana
sobre los títulos australes. Al parecer el Bandes
(entidad compra los bonos en nombre del Gobierno de Venezuela)
ha vendido ya 200 millones de dólares de los 950
millones adquiridos entre varios bancos locales, en una
operación que, según denuncian algunos medios,
se ha realizado de forma poco transparente.
También
se han firmado acuerdos en el sector energético.
Venezuela ha renovado el programa firmado en 2004 para vender
a Argentina combustible por valor de otros 450 millones
de dólares (383 millones de euros) hasta el primer
trimestre de 2006. Además, ambos mandatarios suscribieron
un contrato para impulsar tareas de exploración y
producción en campos petroleros de ambos países
y un memorando para analizar la viabilidad de un gasoducto
entre ambos países en cuya fabricación participaría
la empresa austral Techint (accionista principal de la venezolana
Sidor) y las estatales Pdvsa (Venezuela) y Enarsa (Argentina).
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