| El
director general de la campaña política de
Unión Democrática de Honduras (UDH), Martín
Pineda, en declaraciones a Americaeconomica.com,
ha criticado las intenciones del gobernante Partido Nacional
(PN) de querer reimplantar la pena de muerte como principal
medida para combatir la inseguridad ciudadana del país,
si permanece en el Poder después de las elecciones
presidenciales del próximo domingo. Pineda asegura
que la muerte por violencia no se resuelve con la ejecución
de otra persona.
El
aspirante a la Presidencia del PN, Lobo Sosa, ha pedido
al actual mandatario, Ricardo Maduro, que denuncie a todos
aquellos tratados internacionales que impiden la aplicación
de la pena de muerte, abolida en el país desde 1946.
Sosa asegura que esta medida debería aplicarse contra
los 'crímenes abominables' como violaciones o asesinatos
a menores, en los que se conozca con exactitud al autor.
Sin
embargo, tanto el opositor Partido Liberal (PL), como el
resto de las formaciones políticas, consideran que
la aplicación de la pena de muerte tal como lo ha
planteado Lobo Sosa, requiere de pruebas contundentes y
aseguran que el sistema político y judicial de Honduras,
no tienen capacidad para la obtención de las mismas.
El
pueblo hondureño, para el que la violencia, el crimen
y el tráfico de drogas son los principales problemas
a los que se enfrenta el país, tiene la opinión
dividida. Según las últimas encuestas, Lobo
Sosa recibiría el 38,6% de los votos frente al 31%
que obtendría su principal rival del PL, Zelaya Rosales.
Faltan
tres días. El próximo domingo 27
de noviembre, Honduras celebrará sus séptimas
elecciones presidenciales consecutivas desde que el país
volvió a la democracia en 1980, tras la dictadura
del coronel Juan Alberto Megar.
Además
los hondureños votarán por primera vez por
el vicepresidente, figura que estuvo en vigencia hasta 1954
y que fue sustituida por tres políticos escogidos
directamente por el mandatario. Junto a él, se elegirán
también a 128 diputados y a 298 alcaldes y concejales
municipales.
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