Viernes 18 de noviembre de 2005
 
Eduardo Rodríguez no ha conseguido que las compañías internacionales cambien sus contratos a la nueva ley en el plazo previsto
 
Un nuevo Gobierno decidirá el futuro petrolero de Bolivia
Alba Gil
 

El futuro petrolero de Bolivia es incierto. El actual Gobierno en transición de Eduardo Rodríguez dejará un asunto pendiente. Las petroleras internacionales que operan en el país no han adaptado sus contratos a la nueva Ley de Hidrocarburos en el plazo que el mismo texto legal contemplaba. Ya no queda tiempo para zanjar esta cuestión antes de las elecciones del próximo 18 de diciembre. Después de esa fecha, hay muchas posibilidades de que sea Evo Morales quien se haga cargo de estas negociaciones. Una opción que preocupa a las compañías internacionales.

Las petroleras internacionales siempre han mostrado su rechazo a la nueva Ley petrolera, consideran que las tasas impositivas son exageradas. Con la aprobación del nuevo texto, estas compañías están obligadas a pagar el 32% en concepto de impuestos sobre la producción de hidrocarburos y el 18% por regalías. Unas cifras que casi duplican el porcentaje de gravámenes que contemplaban los contratos originales.

Según el diario británico Financial Times, las multinacionales aseguran que este incremento les hace imposible desarrollar sus proyectos empresariales. El Gobierno de Bolivia está al tanto de esta disconformidad. En mayo, cuando el presidente Eduardo Rodríguez ratificó esta Ley, estas compañías recurrieron a los tratados de protección de inversiones que tienen sus países con el Estado boliviano. Desde entonces los contactos han sido constantes y parece que de momento las petroleras están ganando esta partida.

La fecha límite para la conversión de los contratos concluyó el pasado martes y las petroleras siguen sin formalizar los nuevos convenios. Quizá no tengan que hacerlo, cabe la posibilidad de que una situación cambie y se convierta en muy perjudicial para estas empresas.

El cambio. En la cita electoral, Evo Morales, líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) es el favorito. Si su posible victoria se confirmara, el sector petrolero se revolucionaría. El líder cocalero siempre ha defendido la nacionalización de los hidrocarburos y esta cuestión se sigue manteniendo entre los primeros puntos de su programa.

Evo Morales encabeza las encuestas. Los sondeos revelan que obtendría casi el 31% de los votos. Además, el MAS es el único partido en Bolivia que mantiene una estructura firme y unitaria. El resto , como el Poder Democrático y Social (Podemos) del ex presidente y otra vez candidato a la Presidencia, Jorge Quiroga, y la Unión Democrática (UD) del empresario cementero Samuel Doria Medina no tienen esa suerte. Después de la dimisión del ex presidente Sánchez de Lozada, las agrupaciones políticas se han disgregado. Tampoco secundan las ideas del líder cocalero respecto a la industrial petrolera del país.

Incluso las petroleras ya dan casi por hecho la victoria del líder cocalero y están preparándose para las consecuencias que pudiera tener. El Financial Times ha publicado las opiniones de algunos expertos. El analista de Cambridge Energy Research Associates, Jed Bailey, que advierte que las compañías no están dispuestas a renunciar a sus negocios en Bolivia.

Si, según los pronósticos, Evo Morales se convierte en presidente y decide que el Estado recupere el control del sector energético del país, las compañías internacionales tienen decidido recurrir a los tribunales. Las multinacionales iniciarían todos los procesos legales que estén en sus manos para mantener su actividad en el país, o en caso de que no lo consigan cobrar al nuevo Gobierno lo máximo en indemnizaciones.

Otra posibilidad. Para otros analistas internacionales todavía es pronto para adelantar acontecimientos. Estos expertos explican que el líder cocalero encabeza las encuestas, pero no saca mucha ventaja a sus rivales. Jorge Quiroga sólo está a un punto de Evo Morales. El resultado de las urnas podría sorprender y el ex presidente podría ser el vencedor. Si esto sucediera, las compañías internacionales podrían estar tranquilas.

Jorge Quiroga quiere dar continuidad a la política petrolera que se ha seguido hasta el momento. Pero su tarea tampoco sería fácil. El ex presidente sería el encargado de cerrar las negociaciones con las petroleras internacionales y adaptar sus contratos a la Ley de Hidrocarburos. Para conseguirlo es muy probable que Jorge Quiroga tropiece con los mismos obstáculos que han impedido a Eduardo Rodríguez lograr estos acuerdos.


El mandatario acudió el pasado martes al Congreso. El mismo día que se cumplía el plazo máximo para el cambio de los contratos, Rodríguez explicó que la Ley de Hidrocarburos tiene algunas lagunas que han impedido la transformación de los contratos. Una de ellas, es que el texto no contempla ninguna sanción para las compañías que se niegan a cambiar sus convenios. Algo que deja al Ejecutivo sin capacidad de acción.

 

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.