| La alianza para
adquirir la Bolsa de Londres formalizada por la entidad financiera
australiana Macquarie y el banco de inversión estadounidense
Goldman Sachs ha adquirido una nueva dimensión que preocupa,
y mucho, a los hombres del sector.
Según varias informaciones aparecidas
estos días en la prensa británica, Goldman no se limitará
a asesorar al banco de las antípodas en la operación.
Junto a este trabajo, para el que inicialmente fue contratado, realizará
otro por cuenta propia: apoyar la oferta adquiriendo una participación
de la propiedad. El cambio de estrategia del banco de inversión
de EEUU sirve de base también a otro tipo de rumores. Especialmente
el que señala que el objetivo final de esta entidad es convertirse
en el promotor de una fusión entre las bolsas de Londres
y Nueva York.
Los comentarios del mercado tienen sentido.
Goldman es el asesor único de las dos partes que impulsan
la alianza entre el mercado neoyorquino y Archipelago y también
uno de los principales accionistas de la plataforma electrónica.
Más aún, John Thain, el actual consejero delegado
de la Bolsa de Nueva York, fue copresidente de la entidad financiera.
Un asunto controvertido que le ha acarreado al banco muchas críticas
y hasta un reciente tropiezo judicial.
Una orden del Supremo. Esta
semana el juez del Tribunal Supremo de Nueva York, Charles Ramos
ha emitido una orden que obliga a los gestores de Wall Street a
solicitar una opinión a un banco de inversión “independiente”
antes de proseguir con sus planes de completar la fusión
La decisión de Ramos, sin embargo, no
impide que se inicie el proceso el próximo 6 de diciembre
cuando los 1.366 propietarios de asientos en el mercado neoyorquino
están llamados a votar a favor o en contra de la operación.
De momento, los críticos se han anotado
una victoria parcial en la batalla gracias a esta decisión
judicial, pero nada es definitivo todavía. Su victoria no
estaría basada tanto en paralizar la alianza como en conseguir
que la ecuación de canje prevista (un 70% de la nueva sociedad
para los propietarios de asientos de la Bolsa de Nueva York y un
30% para los actuales accionistas de Archipelago) cambie a su favor
y le conceda una mayor participación en el capital de la
que se incluye en un pacto que fue diseñado al milímetro
por Goldman.
Mientras tanto, el precio de los asientos de
la Bolsa de Nueva York sube de manera imparable. El miércoles
se cerró una operación por valor de 3,25 millones
de dólares (2,78 millones de euros).
Récord histórico. La
cifra supera en un 7,61% el anterior récord histórico
marcado hace un mes y en un 130,76% los 975.000 dólares (835.332
euros) que se pagaron en enero de este año, cuando las privilegiadas
plazas en el mayor mercado del mundo alcanzaron su precio más
bajo en décadas.
Estos incrementos en los precios de los asientos
son el mejor argumento de los defensores de la fusión entre
la Bolsa de Nueva York y Archipelago que consideran que se trata
de la demostración del interés que está operación
ha despertado en unos inversores que hasta el momento en que se
produjo el anuncio de la fusión estaban abandonando paulatinamente
sus posiciones en el parqué.
Y después la alianza neoyorquina avanzaría
sobre Londres, como hemos dicho al principio. Aunque el consejero
delegado de la Bolsa de Nueva York, John Thain, ni lo confirma ni
lo desmiente, la noticia lleva bastante tiempo circulando en los
“blogs” financieros especializados, según ellos
el mercado neoyorquino tiene interés en Londres, sobre todo
para abortar la aparición de un gran mercado paneuropeo capaz
de competir con la gran bolsa estadounidense por el liderazgo mundial.
La posibilidad de que la oferta se esté
estudiando seriamente en Wall Street justificaría, según
algunas versiones que recorren el mercado, la posición adoptada
por los “hedge funds” estadounidenses en Euronext, mercado
al que en estos días han intentado desligar de Londres y
a cuyos responsables exigen que inicien unas conversaciones inmediatas
con Francfort para estudiar la posibilidad de una fusión.
Una idea que consideran imposible. Sólo se trata de ganar
tiempo.
Bloqueo a la fusión. Las
gestoras de “hedges” más activas en el bloqueo
de la fusión entre Londres y Euronext son Atticus (que tiene
el 9% de Euronext y el 6,5% de la Bolsa de Francfort), TCI (poseedora
del 6% Euronext y el 5% de la Bolsa de Francfort) y Harris (que
controla el 10% de Euronext). Todas ellas suenan también
como posibles compradoras de una participación en el capital
de la nueva Bolsa neoyorquina en cuanto la fusión este completa.
Además, la participación de Goldman
en la oferta de Mcquarie por la Bolsa de Londres le convertiría
a la vez en dueño y usuario de este mercado, una posibilidad
que inquieta al resto de los intermediarios bursátiles que
trabajan habitualmente en esta Bolsa.
De momento el banco australiano no ha presentado aún una
oferta formal por el parqué financiero británico,
aunque en el mercado esperan que llegue esta misma semana. Se especula
con que Goldman y Macquarie ofrecerán al menos 1.500 millones
de libras a pagar en efectivo (2.230 millones de euros), una cantidad,
y unas condiciones, que serían aceptadas por rápidamente
por los accionistas actuales de la Bolsa de Londres.
Para evitar las suspicacias desde Macquarie
se ha asegurado que sus responsables estudian abrir su alianza con
Goldman a otros brokers para que puedan participar también
de la propiedad del mercado londinense. Y ya habrían establecido
conversaciones con algunos posibles interesados como los alemanes
de Dresdner Kleinwort
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