Viernes 18 de noviembre de 2005
 
Los mercados ven a Goldman Sachs como un tapado de la Bolsa de Nueva York en la pugna por adquirir la Bolsa británica
 
Wall Street quiere comprar Londres
J. Jameson
 

La alianza para adquirir la Bolsa de Londres formalizada por la entidad financiera australiana Macquarie y el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs ha adquirido una nueva dimensión que preocupa, y mucho, a los hombres del sector.

Según varias informaciones aparecidas estos días en la prensa británica, Goldman no se limitará a asesorar al banco de las antípodas en la operación. Junto a este trabajo, para el que inicialmente fue contratado, realizará otro por cuenta propia: apoyar la oferta adquiriendo una participación de la propiedad. El cambio de estrategia del banco de inversión de EEUU sirve de base también a otro tipo de rumores. Especialmente el que señala que el objetivo final de esta entidad es convertirse en el promotor de una fusión entre las bolsas de Londres y Nueva York.

Los comentarios del mercado tienen sentido. Goldman es el asesor único de las dos partes que impulsan la alianza entre el mercado neoyorquino y Archipelago y también uno de los principales accionistas de la plataforma electrónica. Más aún, John Thain, el actual consejero delegado de la Bolsa de Nueva York, fue copresidente de la entidad financiera. Un asunto controvertido que le ha acarreado al banco muchas críticas y hasta un reciente tropiezo judicial.

Una orden del Supremo. Esta semana el juez del Tribunal Supremo de Nueva York, Charles Ramos ha emitido una orden que obliga a los gestores de Wall Street a solicitar una opinión a un banco de inversión “independiente” antes de proseguir con sus planes de completar la fusión

La decisión de Ramos, sin embargo, no impide que se inicie el proceso el próximo 6 de diciembre cuando los 1.366 propietarios de asientos en el mercado neoyorquino están llamados a votar a favor o en contra de la operación.

De momento, los críticos se han anotado una victoria parcial en la batalla gracias a esta decisión judicial, pero nada es definitivo todavía. Su victoria no estaría basada tanto en paralizar la alianza como en conseguir que la ecuación de canje prevista (un 70% de la nueva sociedad para los propietarios de asientos de la Bolsa de Nueva York y un 30% para los actuales accionistas de Archipelago) cambie a su favor y le conceda una mayor participación en el capital de la que se incluye en un pacto que fue diseñado al milímetro por Goldman.

Mientras tanto, el precio de los asientos de la Bolsa de Nueva York sube de manera imparable. El miércoles se cerró una operación por valor de 3,25 millones de dólares (2,78 millones de euros).

Récord histórico. La cifra supera en un 7,61% el anterior récord histórico marcado hace un mes y en un 130,76% los 975.000 dólares (835.332 euros) que se pagaron en enero de este año, cuando las privilegiadas plazas en el mayor mercado del mundo alcanzaron su precio más bajo en décadas.

Estos incrementos en los precios de los asientos son el mejor argumento de los defensores de la fusión entre la Bolsa de Nueva York y Archipelago que consideran que se trata de la demostración del interés que está operación ha despertado en unos inversores que hasta el momento en que se produjo el anuncio de la fusión estaban abandonando paulatinamente sus posiciones en el parqué.

Y después la alianza neoyorquina avanzaría sobre Londres, como hemos dicho al principio. Aunque el consejero delegado de la Bolsa de Nueva York, John Thain, ni lo confirma ni lo desmiente, la noticia lleva bastante tiempo circulando en los “blogs” financieros especializados, según ellos el mercado neoyorquino tiene interés en Londres, sobre todo para abortar la aparición de un gran mercado paneuropeo capaz de competir con la gran bolsa estadounidense por el liderazgo mundial.

La posibilidad de que la oferta se esté estudiando seriamente en Wall Street justificaría, según algunas versiones que recorren el mercado, la posición adoptada por los “hedge funds” estadounidenses en Euronext, mercado al que en estos días han intentado desligar de Londres y a cuyos responsables exigen que inicien unas conversaciones inmediatas con Francfort para estudiar la posibilidad de una fusión. Una idea que consideran imposible. Sólo se trata de ganar tiempo.

Bloqueo a la fusión. Las gestoras de “hedges” más activas en el bloqueo de la fusión entre Londres y Euronext son Atticus (que tiene el 9% de Euronext y el 6,5% de la Bolsa de Francfort), TCI (poseedora del 6% Euronext y el 5% de la Bolsa de Francfort) y Harris (que controla el 10% de Euronext). Todas ellas suenan también como posibles compradoras de una participación en el capital de la nueva Bolsa neoyorquina en cuanto la fusión este completa.

Además, la participación de Goldman en la oferta de Mcquarie por la Bolsa de Londres le convertiría a la vez en dueño y usuario de este mercado, una posibilidad que inquieta al resto de los intermediarios bursátiles que trabajan habitualmente en esta Bolsa.
De momento el banco australiano no ha presentado aún una oferta formal por el parqué financiero británico, aunque en el mercado esperan que llegue esta misma semana. Se especula con que Goldman y Macquarie ofrecerán al menos 1.500 millones de libras a pagar en efectivo (2.230 millones de euros), una cantidad, y unas condiciones, que serían aceptadas por rápidamente por los accionistas actuales de la Bolsa de Londres.

Para evitar las suspicacias desde Macquarie se ha asegurado que sus responsables estudian abrir su alianza con Goldman a otros brokers para que puedan participar también de la propiedad del mercado londinense. Y ya habrían establecido conversaciones con algunos posibles interesados como los alemanes de Dresdner Kleinwort
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