Viernes 18 de noviembre de 2005
 
El lobby empresarial de EEUU que quiere el fin del embargo sufre una derrota en la Cámara alta
 
Bush gana un pulso a Cuba en el Senado
Americaeconomica.com
 

El Senado estadounidense ha retirado una enmienda incluida en el proyecto de presupuesto del Tesoro de EEUU por la que se pretendía impedir que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) utilizara fondos de ese presupuesto para financiar la aplicación de las nuevas restricciones comerciales a Cuba. La propuesta habría supuesto un avance en la lucha que mantiene el lobby empresarial estadounidense y los congresistas y senadores por lograr el fin del embargo a la isla.

El origen de esta enmienda se encuentra en la nueva legislación que el año pasado publicó la OFAC por la cual se obliga a las autoridades de la isla a pagar los productos que adquieren en EEUU en efectivo y por adelantado. Ante esta situación, un grupo de legisladores estadounidenses encabezados por la congresista por el Estado de Missouri, Jo Ann Emerson, puso una enmienda para impedir que el dinero del presupuesta del Tesoro pudiera financiar esta nueva regulación. Pero esta propuesta acaba de ser rechazada en el Senado.

Fuentes próximas al lobby empresarial estadounidenses que apoya el fin del embargo consideran que su aprobación hubiera sido un paso positivo aunque reconocen que era un pequeño avance y que será muy difícil que la Administración Bush acceda a lograr un cambio significativo porque está empeñada en mantener a toda costa el embargo.

La cifra de negocios. A pesar de todo, los productores de alimentos estadounidenses, los únicos a los que se les permite hacer negocias con Cuba, siguen vendiendo al país caribeño. Pedro Álvarez, el presidente de la empresa estatal de la isla encargada de las importaciones, Alimport, ha reconocido esta semana en una rueda de prensa que el Estado cubano se gastará este año unos 500 millones de dólares (426,4 millones de euros) en comprar alimentos en EEUU.

Esta cantidad incluye el pago en efectivo de los embarques (no se aceptan siquiera cartas conformadas de crédito para cerrar las operaciones), el coste de los fletes y el dinero que se paga por el transporte a compañías de terceros países.

A pesar de que las relaciones económicas entre los agricultores de EEUU y Cuba van en aumento, su futuro peligra. De hecho, según algunas estimaciones el año que viene se repetirá la misma cifra de negocio. No habrá aumento.

Álvarez asegura que las nuevas y estrictas normas que regulan el comercio entre ambos países han obligado a Cuba a realizar adquisiciones de alimentos por valor de 300 millones de dólares (256 millones de euros) en mercados distintos del estadounidense. Una cifra que probablemente aumentará el próximo año si las cosas no cambian.

De hecho, Vietnam, el segundo país exportador de arroz del mundo (por detrás de Tailandia), venderá a Cuba 200.000 toneladas de este producto alimenticio en 2006. Una operación que muestra como la isla tiende a desplazar a las empresas de EEUU, los suministradores tradicionales del país caribeño. Los empresarios estadounidenses reconocen que es lógico que Cuba busque otros mercados porque las autoridades de la isla son conscientes de que EEUU puede volver a cambiar las reglas de juego en cualquier momento.

Hay resignación, pero también mucho enfado. Esta semana representantes del sector arrocero de Texas han asegurado que el embargo les está perjudicando gravemente y que países como Vietnam, China o Venezuela, serán las que se beneficien de la cabezonería de Bush en mantener las restricciones comerciales a la isla.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.