Viernes 18 de noviembre de 2005
 
El volumen de activos gestionados por las empresas de capital riesgo empieza a preocupar a los analistas
 
Una bomba de dos billones de dólares
Peter Kent
 

La intensa actividad de las compañías de capital riesgo en los últimos tres años y las consistentes participaciones accionariales que estas gestoras tienen en muchas grandes empresas mundiales empiezan a preocupar a los expertos. ¿Otra posible burbuja?

La intensa actividad de las compañías de capital riesgo en los últimos tres años y el aumento de las participaciones accionariales que tienen en muchas grandes empresas mundiales empieza a preocupar a los expertos.

Desde enero a octubre de este año, y sólo en EEUU, estas gestoras de inversión han gastado unos 130.000 millones de dólares (110.884 millones de euros)en operaciones corporativas y poseen, según los últimos datos de las consultoras especializadas, otros 100.000 millones de dólares (82.295 millones de euros)que no han llegado a gastar a la espera de mejores oportunidades.

Una tendencia que se expande. Pero la tendencia, como bien ha podido apreciarse en España en los últimos tiempos, ha cruzados las fronteras y se ha instalado también en la Unión Europea. Especialmente en Reino Unido donde según los últimos datos de la Asociación Británica de Empresas de Capital Riesgo estas gestoras ya controlan el 18% del capital de todas las compañías cotizadas del país.

En algunos "blogs" financieros empieza a especularse con que este momento que atraviesa la industria, ante una eventual caída de las cotizaciones bursátiles, puede ser al menos tan peligroso como el que se produjo a principios de los ochenta, cuando Michael Miken, a quien se consideraba el rey de los bonos basura, acabó en la cárcel con varias acusaciones de fraude.

La rentabilidad alcanzada por las operaciones impulsadas por estas gestoras en los últimos tres años ha multiplicado su actividad en los mercados bursátiles. Y buena parte de la culpa de tanto poderío, la tendrían, según las cifras de Thomson Financial, los inversores institucionales clásicos, como los fondos de pensiones, que habrían proporcionado a los fondos de capital riesgo unos 491.000 millones de dólares (418.800 millones de euros) en el último trienio.

Los activos reales. Un dinero que, según las estimaciones más conservadoras, les permite conseguir en créditos entre tres y cinco veces esta cantidad inicial, lo que habría elevado los activos reales gestionados por el sector hasta la estratosférica cantidad de 2 billones de dólares (1,7 billones de euros).

El problema es que la estrategia del capital riesgo se basa en la venta posterior con plusvalías de los activos adquiridos como fórmula para proporcionar ganancias a sus clientes y la multiplicación de la oferta de papel pude provocar un colapso.

Según algunos analistas, el sector se verá obligado a vender acciones por valor de 500.000 millones de dólares (426.476 millones de euros) entre 2005 y 2008 sólo para cumplir con los compromisos adquiridos con sus acreedores. Una cifra que barrería los récords históricos establecidos hasta ahora situados, según la consultora Freeman Company en la liquidación en un año de activos por valor de 153.200 millones de dólares (130.672 millones de euros). Precisamente en 1983, antes de la primera caída a los infiernos del sector.

Datos inquietantes. El columnista del New York Times Andrew Ross aportaba este fin de semana otros datos inquietantes. Por ejemplo, el hecho de que el mercado parece empezar a desconfiar de las salidas a bolsas protagonizadas por empresas que han recibido el apoyo financiero de las gestoras de capital riesgo.

Hay una lógica plausible tras esta actitud: al fin y al cabo se sabe perfectamente que el objetivo de las compañías al impulsar estas operaciones es rentabilizar su inversión. De modo que antes o después van a vender sus acciones provocando una sustancial caída del precio a medio plazo.

Y también hay cifras que dejan patente la tendencia. Según los datos de Dealogic las IPO apoyadas por el capital riesgo han conseguido en lo que va de año una ganancia media del 8,3% en su primer día de cotización. Una cifra mucho menor que el 13,9% obtenido por las salidas a bolsa en la que estás compañías no jugaban ningún papel.

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.