| En la Habana se
sigue con mucho interés el proceso corporativo de Knight Ridder, la compañía editorial estadounidense
propietaria del Miami Herald y El Herald, y otros 30 periódicos
locales de gran tirada. Las dos cabeceras de Florida, especialmente
la que se vende en castellano, se han caracterizado por ser la voz
histórica del anticastrismo radical, aunque en los últimos
tiempos la edición en inglés del periódico
haya girado hacia posiciones de mayor moderación.
Ahora todo apunta a que podría producirse
un cambio en la propiedad que quizá incluya algunas variaciones
en la línea editorial, circunstancia que no deja indiferente
ni al Gobierno cubano ni a los ciudadanos de la isla.
La resolución de la crisis de la editorial
se ha acelerado sustancialmente durante la última semana
en la que los actuales dueños de Knight Ridder, la familia
Ridder, han dado muestras de no poder seguir resistiendo el ataque
frontal desencadenado por dos importantes fondos de inversión
que son accionistas casi mayoritarios de la empresa y que reclaman
cambios sustanciales en la gestión. Además, para controlar
el giro exigen tener un representante en el consejo de administración.
La línea editorial. La
línea editorial del Herald es una de los asuntos que los
accionistas críticos han puesto sobre la mesa. Estos grupos
financieros no tienen una afiliación política especial
ni simpatías ni antipatías por Fidel Castro, desde
luego. Pero, según fuentes cercanas a estos accionistas,
esta cabecera pierde desarrollo comercial por encontrarse demasiado
identificada con un grupo decreciente de la población local
de Miami, lo que le aleja de algunos anunciantes y de la posibilidad
de aumentar sustancialmente su actual número de lectores.
En estos días, el consejo de Knight
Ridder ha publicado una nota oficial en la que aseguraba que iba
a estudiar varias opciones para revitalizar la cotización
de las acciones. Incluso, la propia venta de la empresa a un tercero.
El problema es que el valor en bolsa de la compañía
se ha despeñado poco.
Una circunstancia que, como hemos dicho al
principio, no ha gustado nada a dos de sus principales accionistas,
las gestoras de fondos Private Capital Management (una filial de
Legg Mason que tiene el 19% del capital de la empresa) y Harris
Associates (que posee el 8,15%) que han reclamado recientemente
que se les proporcione un representante en el consejo de la empresa
para vigilar la gestión.
La solvencia. Antes de que
los actuales responsables de la empresa emitieran su nota oficial,
la agencia de calificación de solvencia Fitch, había
contribuido a acelerar la crisis al emitir un cambio en los ratings
de la deuda de la editorial a la que ha colocado con “perspectiva
negativa”, lo que en general es el paso previo a una rebaja
de la nota.
Los analistas creen que habrá ofertas
y que se situarán muy por encima del precio actual (63 euros),
en un rango que podría situarse entre los 70 y los 100 dólares.
Pero ¿quién puede convertirse en el nuevo dueño
de Knight Ridder. Los rumores de Wall Street parecen concentrarse
en la posible entrada en el sector de la prensa impresa de algún
nuevo y potente jugador procedente de otros sectores, como Google
o Yahoo, por ejemplo.
Empresas a las que el control de la editorial
les ofrecería un plus estratégico importante en cuanto
al control de la fabricación de contenidos propios para sus
ofertas en la Red. Los expertos parecen ver claro que los periódicos
impresos no sobrevivirán sin el apoyo de potentes portales
de Internet complementarios, porque esa es la tendencia que parece
imponerse en el mundo de la información general.
Procesos de consolidación. De
modo que apuestan por procesos de consolidación y de convergencia
entre ambos mundos, la vieja galaxia Guttemberg y las modernas fórmulas
de la Red. Aún así, los expertos creen que los actuales
ejecutivos de Knight Ridder han encajado peor que sus competidores
el relativo agotamiento de las fuentes tradicionales de ingresos
de la prensa escrita.
No han sabido realizar los recortes de costes
que hubieran sido necesarios o encontrar nichos de beneficio propio,
como sí han hecho algunos de sus rivales como el “New
York Times”. En cualquier caso, la solución para el
futuro de la editorial se conocerá pronto. Justo cuando el
banco de inversión Goldman Sach, que ha sido contratado por
el consejo de Knight Ridder para explorar las opciones de futuro,
presente las soluciones previstas en su estudio preliminar de la
situación.
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