Viernes 18 de noviembre de 2005
 
Los partidarios y detractores de Alfredo Palacios toman posiciones ante las próximas elecciones de octubre
 
Sin novedades en Ecuador
Americaeconomica.com
 

La situación política de Ecuador está paralizada. El presidente Alfredo Palacios no ha conseguido que su propuesta para celebrar una Asamblea Constituyente avance. Los miembros del Congreso, los mismos que apoyaron su ascenso a la Presidencia después de la destitución de Lucio Gutiérrez, ahora le dan la espalda y se niegan a ceder posiciones. Pero lo que sí ha logRado el mandatario ecuatoriano es el apoyo social que comenzó a buscar hace unas semanas. Ayer jueves, cientos de indígenas se concentraron a las puertas del Parlamento para exigir a los diputados un cambio de actitud.

Palacios busca fuera del Congreso el apoyo que dentro no tiene. Ha detectado que el pueblo desea que se cambien las reglas vigentes del juego democrático y está intentando aprovechar esta oportunidad. Ahora ha conseguido que los miembros de la Confederación Nacional Indígena de Ecuador (Conaie) salgan a la calle y presionen a los congresistas para que den su apoyo al mandatario.

Mientras que los debates en el Congreso se hacen interminables y los diputados no se ponen de acuerdo en la reforma política que necesita el país, la Conaie ha querido dejar claro una cosa: la sociedad indígena no está con ellos.

El apoyo social. Los indígenas están enfadados con los parlamentarios. El presidente de esta Confederación, Luis Macas, ha asegurado que la única forma de superar la crisis por la que atraviesa Ecuador es la realización de una Constituyente que incluya la participación el pueblo en las discusiones de las reformas políticas. Antes de llevar a cabo ese proceso, Palacios quiere celebrar un plebiscito, en el que los ecuatorianos autoricen la convocatoria.

Los indígenas no entienden las negativas de los parlamentarios que prefieren una Asamblea Constitucional, en la que sólo se podrían modificar los artículos de la actual Carta Magna. Macas sólo encuentra una razón para esta actitud. El presidente de la Conai asegura que la negativa de la mayoría de los congresistas sólo responde a su interés personal por permancer en sus cargos hasta el final de la legislatura, octubre de 2006, cuando están previstas las elecciones generales.

La oposición. Un argumento que los diputados niegan tajantemente. Ellos alegan que si se iniciara ahora el proceso constituyente, podría volver el caos. Aseguran que las instituciones del país están debilitadas. Por ejemplo, falta la estructura actualmente prevista para poder dar paso a un periodo de cambio constitucional. La Corte Suprema, encargada de firmar el decreto correspondiente, sencillamente no existe. Antes de ser destituido, Lucio Gutiérrez disolvió el órgano supremo del poder judicial en Ecuador y todavía sique hoy sin constituirse.

Pero el presidente Palacios está empeñado en cambiar la Constitución y, a juzgar por la actitud de los indígenas, ha convencido a algunos sectores de la sociedad civil. El mandatario argumenta que bastaría con que la propia Presidencia convocara un referéndum en el que los ecuatorianos manifestasen su deseo de cambio para que el proceso constituyente tuviera validez legal. Sin embargo, no se atreve a hacerlo sin antes contar con el respaldo de alguna de las instituciones que sí están en funcionamiento (el Congreso o el Tribunal Supremo Electoral).

Mientras Palacios busca el apoyo social, en la oposición, aparentemente unida, surge una importante fractura: el Partido de la Sociedad Patriótica de Ecuador, que lidera Lucio Gutiérrez desde prisión, y su esposa, Ximena Bohórquez, desde el Parlamento, también está a favor de la Constituyente. Lo malo es que no quiere que lo haga Palacios. El resto de las agrupaciones insiste en la Asamblea Constitucional. Estas diferencias impiden que surja alguna iniciativa común.

Ximena Bohórquez ha explicado a Americaeconomica.com que la Constituyente es la única opción para salir de la crisis por la que pasa el país. De hecho, su esposo intentó llevarla a cabo, pero no pudo hacerlo. Sin embargo, para la diputada, este proceso debería nacer de un Ejecutivo legítimo y con autoridad moral. Dos calificativos que el Gobierno de Palacios no tiene, según la esposa del ex mandatario.

La precampaña electoral. Detrás de todas estas discrepancias se esconden, según algunos analistas, intereses políticos y electorales. Todos los grupos políticos del Congreso, incluido el Partido de la Sociedad Patriótica, no quieren que Palacios, que no fue elegido directamente por el pueblo, cambie el orden institucional. Algo que le permitiría mantenerse en el poder, puesto que ya tendría el consentimiento manifiesto de todos los ecuatorianos.

El mandatario se defiende con el mismo alegato que han expresado los miembros de la Conaie y les acusa de lo mismo, de actuar por intereses políticos. Palacios asegura que los miembros del Congreso se oponen a un cambio constitucional porque supondría su desaparición de la escena política del país.

Mientras el Gobierno se "pelea" con la oposición y ésta también discute entre sí, el partido de Lucio Gutiérrez intenta reestructurarse para "pujar" de nuevo por la Presidencia. El ex mandatario, que lleva meses anunciado que quiere recuperar el poder, ha renunciado al asilo que gobiernos como el de Brasil y Colombia le han ofrecido y ha vuelto a Ecuador, donde permanece encarcelado. Una situación que aprovechan sus seguridores para "hacer ruido en las calles", exigir su puesta en libertad y su retorno a la Presidencia.


 

 

 

 

 

 

 





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