| El gobernador
de California, Arnold Schwarzenegger, tiene ahora una posibilidad
de olvidar el reciente fracaso político cosechado en su territorio
natural. Todo depende de su capacidad para aprovechar en China la
popularidad conseguida como actor en aquel país, en beneficio
de la poderosa industria audiovisual estadounidense. Los californianos han rechazado en las urnas hace una semana todas
las propuestas de reforma política defendidas por Arnie,
lo que ha provocado en los analistas la casi certeza de que el tiempo
de este actor metido a político populista con el apoyo del
Partido Republicano está a punto de cumplirse.
Sin embargo, quizá le quede alguna posibilidad.
Sobre todo si sabe combinar su actual posición política
con los intereses de la poderosa industria cinematográfica
estadounidense que es también la generadora de una de las
principales fuentes de riqueza de este estado. Sin contar con que
para los presidentes de estas empresas el gobernador no deja de
ser uno de los suyos.
Viaje oficial. De modo, que
el viaje oficial de una semana que Schwarzenegger va a realizar
a China, y que comenzó el pasado jueves, es para Hollywood
una cita tan importante o más que la Cumbre de la Organización
de Comercio (OMC) que se celebrará los días 12 y 13
de diciembre en Hong-Kong, lugar donde las majors presionarán
de nuevo, por medio de partes interpuestas, para que los compromisos
mundiales en la lucha contra la piratería intelectual sean
un capítulo de vital importancia en la Ronda de Doha y para
que los negociadores estadounidenses consigan evitar que los europeos
mantengan sus cuotas de pantalla proteccionistas intentando evitar
que las películas estadounidenses cumplan con su destino
natural, monopolizar las pantallas de todo tipo que existen ahora
en el mundo.
Y ¿quién mejor que este ídolo
del cine para convencer a Pekín de que hay que luchar contra
la piratería? Terminator es muy popular en el país
asiático y, además, cuenta con otros argumentos contundentes
para defender su causa.
Uno de ellos, sin duda, la potente apuesta
que Hollywood ha realizado por un mercado que ya casi es el mayor
del mundo y la promesa de la “majors” de desarrollar
la industria local por medio de inversiones concretas. No sólo
la industria audiovisual confía en la capacidad del gobernador
para cerrar contratos.
Las peticiones. Otros sectores,
como los fabricantes de acero, también han hecho ya sus peticiones.
Y las telecomunicaciones. Lógico. En los últimos dos
años compañías como Walt Disney, Qualcomm o
Yahoo han realizado cuantiosas inversiones en este país asiático.
Además, en 2005, las exportaciones a China realizadas por
las empresas californianas aumentaron un 25%, hasta alcanzar un
volumen total de 7.000 millones de dólares, cifra que convirtió
al país asiático en el cuarto mercado mundial de California.
Además, a las compañías
chinas les interesa también penetrar con fuerza en el mercado
californiano. Poner, por ejemplo, un pie en Silicon Valley e incluso
intentar acercarse a Hollywood en calidad de socios capitalistas.
Sólo hay un problema en este idílico
panorama. La posibilidad de que al mezclarse con los empresarios
californianos, los emprendedores chino consigan gracias a su rápida
capacidad de aprendizaje, seguir avanzando en la producción
de artículos con valor añadido. Y eso sí que
podría llegar a ser peligroso.
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